Clama Papa Francisco por trabajo digno para todos

El Papa Francisco clamó hoy por el trabajo digno para todos y pidió la eliminación de cualquier tipo de empleo en negro, durante su visita a la isla italiana de Cerdeña.

La mañana de este domingo el pontífice se reunió con desempleados, subempleados, trabajadores precarios, sindicalistas y empresarios, ante los cuales instó a poner en el centro de la economía al ser humano en lugar de las ganancias y los dividendos.

"Esta es una realidad que conozco bien por la experiencia que tuve en Argentina", aseguró al referirse a la crisis y motivó a "afrontar con solidaridad e inteligencia este desafío histórico".

"La crisis económica tiene una dimensión global, pero la crisis no es sólo económica, es también ética, espiritual y humana", señaló.

"En la raíz existe una traición al bien común, sea de parte de los individuos como de los grupos de poder. Es necesario, por lo tanto, quitar centralidad al beneficio y a la ganancia para recolocar en el centro a la persona y al bien común", apuntó.

Un factor importante para la dignidad de la persona es el trabajo, el cual debe ser garantizado para que exista una auténtica promoción de la persona.

Esa es una tarea que compete a la sociedad entera y por eso llamó también a reconocer un gran mérito a los empresarios que, no obstante todo, no han dejado de empeñarse, de invertir y de arriesgar para garantizar la ocupación.

Se pronunció a favor de una cultura del trabajo la cual, en comparación con la del asistencialismo, implica educación al trabajo desde jóvenes, acompañamiento, dignidad para toda actividad laboral, compartir y eliminación de todo empleo en negro.

Según Jorge Mario Bergoglio una sociedad abierta a la esperanza no se cierra en sí misma, en la defensa de los intereses de pocos. "No existe esperanza social sin trabajo digno para todos", exclamó.

El Papa insistió en subrayar la necesidad de un trabajo digno porque -dijo- cuando hay crisis y la necesidad es fuerte, aumenta el trabajo deshumano, el trabajo esclavo, el trabajo sin la justa seguridad, o sin el respeto de la creación, del descanso, de la fiesta y de la familia.

"El trabajo debe ser conjugado con la custodia de la creación, para que sea preservado con responsabilidad para las generaciones futuras. La creación no es una mercancía para explotar, sino un don a cuestodiar", estableció.