Destacan literatos alcances de Juan José Arreola

A propósito del 95 aniversario del natalicio del autor de "Bestiario" y "Palindroma", el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) recuerda la efeméride a través de citas de importantes literatos, como la de Jorge Luis Borges, quien aseguró en vida: "Si me obligaran a cifrar a Juan José Arreola en una sola palabra que no fuera su propio nombre, esa sería libertad.

"Libertad de una ilimitada imaginación regida por una lúcida inteligencia", escribió el autor de "El Aleph", en uno de los mayores homenajes que Arreola recibió en vida.

En el prólogo de la edición de "Confabulario", del Fondo de Cultura Económica (FCE), el escritor argentino mencionó: "Juan José Arreola, en una época de recelosos nacionalismos, fija su mirada en el universo en sus posibilidades fantásticas. Deja fluir su imaginación para deleite suyo y para el de todos".

Por otro lado, el escritor, filólogo, crítico literario y traductor mexicano Antonio Alatorre manifestó que la trascendencia de los libros de Arreola se debe "a su redondez total, a su precisión y a la conformidad admirable de intuición y expresión de vida. Está colmada de símbolos poéticos que nos transmiten su universo personal".

Emmanuel Caballo, quien conoció al escritor con "Varía invención" (1949) y "Confabulario" (1952), aseguró que admiró "como armaba pacientemente sus cuentos, infundía vida a sus criaturas y echaba a andar las anécdotas mediante un estilo riguroso y exacto que se acercaba peligrosamente a la perfección".

Confesó que después de Arreola, sólo tres autores más lograron sorprenderlo, José Revueltas, Juan Rulfo y Carlos Fuentes; "Juan José se conducía como sus criaturas, hablaba como ellas, no distinguía entre la imaginación y la realidad", apuntó, de acuerdo con declaraciones difundidas por el Conaculta.

Hugo Gutiérrez Vega consideró que "La Feria" es uno de los textos narrativos más importantes e innovadores del siglo XX literario.

Aseguró que Arreola parte del amor por su tierra (Zapotlán El Grande, Jalisco) para encomiar sus paisajes y gente, hacer la crítica de las costumbres y contar su historia.

A decir de Adolfo Castañón, Arreola era un hombre apasionado, por la pasión de contar y dejarse contar por el texto que lo habitaba.

"Imagino a Arreola como a uno de esos sacerdotes de la antigua religión griega que conocían el secreto de hacer coincidir los engranajes de la vocación, que sabían abrir la caja fuerte del misterio y ser Prometeo cada vez que lo llamaban ... o ser Acteón a cada tropezar con Diana", refirió.

Finalmente, Salvador Elizondo afirmó que su obra es un acto de caridad dirigido a los humillados y ofendidos, durante un homenaje realizado en 1985, en el Palacio de Bellas Artes.