Alberga CCB el estreno en México de "La violación de Lucrecia"

Escrita entre el invierno y la primavera de 1946, la ópera británica "La violación de Lucrecia", del compositor Benjamin Britten (1913-1976), tuvo anoche su estreno en el Teatro "Julio Castillo", del Centro Cultural del Bosque (CCB), en esta ciudad.

Bajo la dirección de André Dos Santos y Oswaldo Martín del Campo, la pieza, a cargo de la compañía Offenbach Operretta Studio, se presenta como parte de los festejos mundiales por el centenario de natalicio de Britten, músico precoz que desde su infancia se sintió atraído por la composición.

El mensaje de la ópera, basada en la obra de teatro "Le viol de Lucrece" de André Obey, es muy político, ya que fue escrita por Britten después de haber concluido la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a manera de rechazo a los conflictos bélicos.

A través de una escenografía de época, que incluyó elementos como lanzas, los cantantes interpretaron la historia-leyenda de Tito Livio y la caída de la monarquía romana.

Acompañados por la orquesta, Mariano Fernández (Junius), Óscar Velázquez (Tarquino) y Belém Rodríguez (Lucrecia) hicieron gala de su talento y técnica del bel canto.

La ironía, el sarcasmo y la traición se hicieron presentes durante el desarrollo de la ópera, a través de los generales romanos que estaban en conflictos con los griegos.

La historia de "La violación de Lucrecia" inicia en un campamento de batalla, a las afueras de Roma, donde los generales Collatinus (Ricardo Castrejón/Antonio Albores) y Junius beben junto al rey Tarquino.

Al hablar de la fidelidad femenina, Tarquino y Junius se sienten humillados, pues sus esposas les han sido infieles a sabiendas de toda Roma.

Lucrecia la esposa de Collatinus y es la única que se ha mantenido en castidad, por lo que Junius aprovecha la humillación para sembrar el deseo en la mente de Tarquino, quien decide ir a buscarla.

Junto a Blanca y Lucía, Lucrecia teje añorando la presencia de su esposo, Collatinus. Al caer la noche, Blanca sugiere a Lucrecia ir a descansar, tocan a la puerta y Tarquino es recibido en la casa de Collatinus. El rey le pide posada para esa noche y Lucrecia le brinda hospitalidad.

Lucrecia descansa en su alcoba, pero Tarquino entra a la habitación de su anfitriona e intenta seducirla para humillar a Collatinus, ya que nadie puede estar por encima del rey. Ella muestra resistencia, pero no puede evitarlo, por lo que se desencadena una serie de situaciones, conflictos y muertes.