Exige realidad social de Latinoamérica cine comprometido: Quemada-Diez

Convencido de que la realidad social de Latinoamérica exige un cine comprometido con el estado de las cosas, el cineasta español, avecindado en México, Diego Quemada-Diez, presentó en San Sebastián su película "La jaula de oro".

El filme, coproducción de México y España, abrió la competencia de la sección Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián.

Narra el drama de tres jóvenes guatemaltecos indocumentados que toman un tren desde el sur de México rumbo a la frontera de México con Estados Unidos.

"La jaula de oro" fue filmada en gran parte en el tren "la bestia" que los protagonistas toman desde Chiapas hasta el norte de México.

"Me interesa hacer un cine profundamente arraigado en el momento que nos ha tocado vivir. El realismo verdadero lo contiene todo: la fantasía y la razón, el sufrimiento y la utopía, la alegría y el dolor de nuestra existencia", afirmó en un comunicado de la distribuidora Golem.

Manifestó que quiere dar voz a los migrantes, quienes son seres humanos que ante la pobreza y la impasibilidad de las autoridades nacionales e internacionales, desafían el orden fronterizo establecido y deciden emigrar sin documentos, jugándose la vida.

Explicó que esta película no es un documental, sino una ficción basada en la realidad, que la recrea desde la autenticidad y la integridad.

"A partir de los cientos de testimonios de migrantes y de los sentimientos de cada uno de los que participamos en este proceso creativo, constituimos la narrativa y la poética de esta odisea", recalcó.

En entrevista, aseveró que en el filme quiso plasmar la idea de que, al parecer, en muchos pueblos de pocos recursos económicos de Centroamérica y en México existe un ritual para hacerse hombre que es emprender la aventura y jugarse la vida yendo a Estados Unidos.

"A muchos niños es como si se los llevara la marea, es como una corriente que los arrastra al norte, ellos simplemente continúan lo que han visto en sus padres y en sus familiares", agregó.

Resaltó que también quiso cuestionar el asunto de las barreras sociales, raciales, de nacionalidad.

"En el fondo todos somos iguales y todos tenemos las mismas necesidades, el mismo sueño de una vida mejor, aunque suene muy idealista", expresó.

Manifestó que también buscó plasmar la concepción occidental del progreso "que no sabemos a dónde nos está llevando".

"El hecho de que le demos tanta atención a la economía o al materialismo ha provocado que hayamos creado un sistema económico tremendamente cruel, deshumanizado y alienante y que sigamos explotando a otros seres humanos", subrayó.

Sobre los protagonistas, indicó que se le ocurrió contraponer a Juan, un personaje que sueña con llegar a Estados Unidos, que cree en el sueño americano, que quiere tener éxito en una sociedad materialista, con Chauk, que piensa de una manera totalmente diferente.

"Chauk tiene un pensamiento más comunitario, más consciente de su conexión con la tierra, del valor de la bondad, entonces se produce un choque entre los dos que da pie a un aprendizaje, un cambio en el que es más egoísta", puntualizó.