Descartan que Alemania asuma liderazgo en Europa debido a su Historia

Alemania descarta asumir un papel hegemónico en la crisis de Europa debido a su pasado histórico, planteó hoy el experto de la Sociedad Alemana de Política Exterior, Julian Rappold.

En entrevista con Notimex, el especialista indicó que hay voces en Europa que piden que Alemania asuma el liderazgo, una posición hegemónica para liderar al Continente fuera de la crisis económica y financiera.

Ese pedido es en gran parte debido a su fortaleza económica y a la forma cómo Alemania se ha guiado durante la crisis, una forma de gestión que le ha permito salir en gran medida indemne, explicó.

La revista británica de análisis financiero The Economist tituló su edición de junio y su reportaje principal "El Hegemón Renuente" con la imagen del águila alemana que usa una de sus alas, dibujada como rejas en lugar de plumas, para esconderse y mirar con susto hacia el exterior.

Rappold, especialista en la política europea de Alemania, dijo que el tema del liderazgo de Alemania en Europa es "un difícil debate en el que pesa mucho la Historia".

Si bien hay una corriente de opinión que así lo pide en Europa, en los países del sur de Europa en crisis económica hay muchas opiniones en contra de una eventual hegemonía alemana, indicó.

"El gobierno alemán está consciente de que tiene un papel decisivo en la solución de crisis en los países del euro y, por un lado, quiere la superación de la crisis en conjunto con los demás países", dijo.

Pero por otra parte considera que es suficiente asumir un papel de modelo económico cuyas premisas le sirvan a otros países, agregó el experto.

Recordó que al inicio de la primera década del 2000, Alemania estaba en una difícil situación económica y fue considerada como "el hombre enfermo de Europa".

Pero aplicó una serie de reformas estructurales que "causaron mucho dolor con la flexibilización de los mercados laborales, con una amplia reforma del sistema de seguridad social, pero posibilitaron los cambios que ahora han permitido al país salir bien de la crisis".

El experto subrayó que en los sectores políticos alemanes hay apego a la aplicación de reformas para superar la crisis.

En las élites políticas alemanas se considera en la actualidad que puede ser útil la experiencia del país en el sentido de aplicar reformas estructurales para salir adelante, y no se plantea el tema de la hegemonía por estar tan sobrecargado por la Historia, insistió.

Aludió de esa forma, sin mencionarlo, a que Alemania desencadenó las dos únicas Guerras Mundiales que conoce la Humanidad debido a aspiraciones de tener la hegemonía en Europa.

Rappold expresó que la posición de la canciller federal alemana Angela Merkel y de su gobierno respecto a la crisis del euro es su fuerte compromiso en favor de la divisa única de Europa.

"Su más importante prioridad es la estabilización de la zona del euro. Eso también se refleja por la forma como se hace referencia al tema en la plataforma electoral", de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

Indicó que el gobierno alemán tiene la posición de la condicionalidad, que implica solidaridad con los países azotados por la crisis económica y financiera, pero no considera que eso tenga que ser una calle de un solo sentido, sino que esos países deben implementar fuertes reformas estructurales.

Apuntó que Merkel favorece reformas que aumenten la competitividad de un país, que le permitan exportar más y ser atractivo para captar inversión.

Pero al mismo tiempo debe reducir de manera considerable el desequilibrio en su presupuesto público por medio de recortes de gastos que no tiene como sufragar, dijo.

Rappold comentó que respecto a la oposición alemana, que son los partidos Socialdemócrata (SPD) y el Verde, hay que diferenciar entre lo que asentaron en sus programas electorales y lo que realmente pueden hacer respecto a Europa si llegan al poder.

Añadió que hay países europeos que esperan un cambio radical en la posición de Alemania respecto a la crisis, si los socialdemócratas y los verdes ganan las elecciones generales del próximo domingo.

"A pesar de las diferencias que se ven en los programas electorales de los partidos del gobierno y de la oposición, las diferencias no son sustanciales. No cambiaría mucho. El margen de acción del próximo gobierno alemán que está limitado por tres factores", indicó.

Expuso que el primero es la opinión pública en Alemania que está de acuerdo con la forma en que Merkel ha manejado la situación con solidaridad con los países en crisis, pero con condicionalidad de que apliquen reformas estructurales.

El segundo factor es la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de Alemania que traza claras líneas divisorias para determinar si lo que aporta Alemania para financiar los mecanismos de salvamento para los países en crisis están cubiertos por lo que estipula la Constitución nacional.

"En la vida política de Alemania, ese órgano tiene un papel muy importante", destacó el analista.

El tercer factor que citó Rappold es la prohibición que estableció la ley alemana de que el gobierno en turno genere deuda pública a partir de 2016.

Resumió que el próximo gobierno alemán, sea cual sea, demandará a los países en crisis económica cambios estructurales, consolidación del presupuesto público, aumento de la competitividad y "eso continuará siendo así", advirtió.