Realizan capitalinos gozosos paseos en Antropología y Chapultepec

Los museos Nacional de Antropología e Historia y de Historia en el Castillo de Chapultepec comenzaron a recibir hoy, desde temprana hora de este día, a decenas de visitantes ávidos de realizar gozosos e instructivos paseos a través de sus salas y pasillos, estancias y jardines.

De acuerdo con lo dispuesto por las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hoy permanecen abiertos en horario normal ambos museos, lo que provocó que familias enteras, grupos de jóvenes estudiantes y turistas decidieran hacer una visita.

En el Museo Nacional de Antropología todo comienza cuando el visitante se toma la foto del recuerdo, sólo o en grupo, ante el imponente monolito que representa a Tláloc, deidad de la lluvia entre los antiguos habitantes de lo que hoy es conocido en todo el mundo como el territorio de la República Mexicana.

Una vez dentro, los paseantes recorren las distintas salas no sin antes darse un chapuzón en la fuente monumental que se ubica en el patio central del edificio. Pasada la emoción y secada la ropa, una de las áreas más visitada del museo es la Sala Sierra de Puebla, donde actualmente se presenta la exposición "Tiempo de jugar", que muestra juguetes tradicionales mexicanos, aún en uso.

Ahí, Notimex pudo platicar con la familia Godínez. El papá, Ulises Godínez, señaló que decidió ir ahí con su esposa, la señora Godínez Turrubiates y sus dos hijos, Luisito y Pepito Godínez Turrubiates, "porque queríamos venir a jugar con lo que crearon nuestros antepasados en muy diversas comunidades".

El señor Godínez adelantó que antes de retirarse, más o menos a la hora de la comida, pasarían al camellón que está frente al museo, para tomarse, cada uno de los miembros de la familia Godínez, una foto con las "Alas de la Ciudad", que el escultor Marín donó a la capital mexicana como símbolo de amistad.

Durante el mismo recorrido, tempranito, la rampa que sube al Castillo de Chapultepec vio interrumpida su cotidiana tranquilidad del alba. Igual que en Antropología, decenas de personas comenzaron a elevarse a través de ese camino lleno de curvas, árboles centenarios y sonido de aves canoras.

Las fotos se sucedieron en cada monumento, en cada estatua como la del "Siervo de la nación", José María Morelos y Pavón. Y ya en la enorme terraza del castillo, ante las efigies de los seis Niños Héroes, quienes ofrendaron su vida al caer ante las balas del invasor norteamericano, en 1847.

Tras la vista al museo, luego de admirar los carruajes y el mobiliario, los objetos de ornato y los documentos históricos, el público habría de comenzar el descenso para dirigirse, tal vez, al lago mayor y abordar una lancha. O quizá al zoológico para contemplar la fauna cautiva que habita en el bosque.