Fue México segunda casa de Rafael Hernández, "Jibarito": María Pérez

Autor de más de tres mil canciones, entre ellas "El cumbanchero", "Preciosa" y "Lamento borincano", Rafael Hernández, "Jibarito" (1981-1965), figura clave de la música popular puertorriqueña, se mantiene vigente a través de su legado musical tanto en su natal Puerto Rico como en México, país al que consideraba su segunda casa.

María Pérez, viuda del "Jibarito", conversó con Notimex sobre la vida del compositor, su amor a la música, a México y su comida, así como de su papel como esposo y padre.

"Rafael siempre tuvo en su corazón a México, porque fue el país que le abrió las puertas y donde compuso gran parte de sus canciones, fue aquí donde se hizo famoso y eso siempre lo agradeció".

Sentada en la sala de la casa que cada año la recibe cuando visita México, pues ella radica desde hace más de seis décadas en Puerto Rico, María Pérez aseguró que su esposo sigue vivo a través de sus canciones, que han sido interpretadas lo mismo por Javier Solís que por La Sonora Santanera, Pedro Vargas o Los Panchos.

"Yo conocí a Rafael en una fiesta familiar y a partir de ese día iniciamos una bonita amistad, él tenía más de 40 años y ya era famoso y un día que dio un concierto para la XEB fui a verlo, entonces nuestra amistad se fue haciendo cada vez más estrecha, hasta que me pidió matrimonio y nos casamos el 20 de diciembre de 1940", recordó.

Fueron años felices los que María vivió con "Jibarito", ella tenía sólo 16 años cuando se casó con el padre de sus cuatro hijos: Rafael, Miguel Ángel, Víctor Manuel, quienes nacieron en México, así como Alejandro "Chalí", quien nació en Puerto Rico.

Y es que luego de vivir 16 años en la Ciudad de México, donde obtuvo sus primeros reconocimientos como compositor, en julio de 1947 una comisión de su país lo mandó llamar para que dirigiera La Sinfonietta de Puerto Rico, en la inauguración del Conservatorio Nacional.

"Tenía pensado sólo ir por dos años y regresar, pero luego mandó por mí y mis hijos, allá nació Alejandro y sin pensarlo nos quedamos a vivir allá", dijo María Pérez, quien ahora tiene 90 años, pero sorprende la lucidez y emoción con la que recuerda aquellos años.

Compartió que "Jibarito" nunca olvidó lo importante que fue México para su carrera y su vida, "siempre estuvo agradecido que le abrieran las puertas, aquí empezó a ser famoso, conoció muchas amistades y le encantaba la comida mexicana, su ambiente y sus costumbres. Puebla era una de sus ciudades favoritas".

Su cariño por esa ciudad quedó plasmada en el corrido "Que chula es Puebla", cuya letra y música compuso al lado de Bernardo San Cristóbal. "En Puebla lo quieren mucho, hace cinco años le hicieron un homenaje y le construyeron un busto en la avenida de Los Próceres".

Rafael Hernández era un compositor de tiempo completo, en cualquier lugar escribía sus estrofas, lo mismo en una libreta o una servilleta que encontraba mientras comía, "era un hombre muy inspirado, Dios le mandó ese don y lo supo aprovechar, recuerdo que me decía que de repente le venía una luz a la cabeza y enseguida corría a su piano".

También fue un marido muy cariñoso y un padre consentidor, que aunque tuviera compromisos de trabajo, siempre tuvo tiempo para jugar con sus hijos, "todo mundo le pedía que dedicara tiempo a su música, pero él siempre decía que nunca dejaría de componer, pero siempre dedicaría tiempo a sus hijos".

Fue así que nacieron más de tres mil canciones, entre ellas, "Siciliana", "Me la pagarás", "Adiós a Gardel", "Venus", "Menéalo", "Lamento borincano", "Preciosa" y "Noche y día", siendo esta última la favorita de doña María Pérez.

Sin embargo, la enfermedad llegó, tenía problemas en los riñones y aunque siempre estuvo bajo supervisión médica, hasta que le detectaron cáncer en la vejiga y murió el 11 de diciembre de 1965, a los 74 años de edad.

A partir de entonces los homenajes y reconocimientos no han parado. En septiembre de 1965, la Junta de Síndicos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico le entregó al compositor el Doctorado Honoris Causa en Humanidades y unos días antes de su muerte se transmitió el programa "La Música de Rafael Hernández" en todos los canales de televisión y radio puertorriqueños.

Su velorio y entierro fueron motivo de luto nacional en su tierra. Sus restos fueron llevados al Capitolio Nacional, en donde recibió múltiples homenajes del Estado y de sus paisanos, además se le recuerda todos los años el 24 de octubre, día de su nacimiento.

Frente al Capitolio hay una estatua con su figura mirando hacia San Juan, inspirada en el tema "Lamento borincano" que reza: "Pasa loco de contento con su cargamento para la ciudad, lleva en su pensamiento todo un mundo lleno de felicidad... y alegre, el Jibarito va pensando así, diciendo así, cantando así por el camino...".

Rafael Hernández dejó más de 200 composiciones inéditas, las cuales fueron entregadas por su familia a casas editoras con sede en Nueva York y Miami. A 48 años de su muerte, sus temas se siguen escuchando en la voz de la Sonora Santanera o Marc Anthony.