Cumple Francisco seis meses de pontificado

Jorge Mario Bergoglio cumple hoy seis meses de haber sido elegido como Papa, con un altísimo consenso incluso entre los no cristianos y con numerosos desafíos por delante.

La tarde del miércoles 13 de marzo, en el quinto escrutinio del Cónclave, la chimenea de la Capilla Sixtina dejó salir la "fumata bianca", el humo blanco que señaló el acuerdo entre los cardenales para la elección de un nuevo líder máximo de la Iglesia católica.

Eran las 19:06 horas local (17:06 GMT). Una hora después el cardenal protodiácono Jean Louis Tauran, anunció al mundo el nombre del nuevo Papa y minutos después Francisco se asomó al balcón central de la basílica de San Pedro.

El nuevo vicario de Cristo estableció una inmediata empatía con la multitud y captó un nivel de adhesión superlativo. Este fenómeno se ha mantenido y acrecentado en los meses siguientes.

Francisco decidió tener un estilo sobrio y cercano. En sus actividades públicas saluda personalmente a miles de fieles, dedicando especial atención a los niños, a los ancianos y a los enfermos.

Sus recorridos en papamóvil en la Plaza de San Pedro se han vuelto un símbolo de esta cercanía. Allí ha protagonizado escenas conmovedoras como cuando besó a un discapacitado, agarró un rosario al vuelo o soltó unas palomas al cielo.

"Digamos que el estilo, el lenguaje directo del Papa, sus actitudes, también las novedades de su estilo tocan en profundidad y suscitan un gran interés, un gran entusiasmo", afirmó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

"Creo y espero que el motivo fundamental de este interés sea profundo, sea el hecho que el Papa insiste muchísimo en un Dios que ama, un Dios de misericordia, un Dios siempre pronto a perdonar, que se dirige a él con humildad", agregó en declaraciones a la Radio Vaticana.

Los primeros seis meses de pontificado han sido marcados por gestos de notable austeridad. Bergoglio ha demostrado su deseo por "molestar" lo menos posible.

Ha preferido permanecer en la Casa de Santa Marta, un hotel para cardenales ubicado dentro de los Jardines Vaticanos, en lugar de mudarse a los aposentos papales, ubicados en el último piso del Palacio Apostólico.

Además renunció a usar los tradicionales zapatos papales colorados y ha preferido quedarse con su calzado negro de goma, traído desde la Argentina. Se mueve en automóviles utilitarios, lo menos lujosos posible.

Ha roto el protocolo en numerosas ocasiones, sobre todo para estar cerca de la gente. No obstante se ha acomodado a las medidas de seguridad y movimiento, cuando estas lo ameritan.

No ha rechazado viajar en helicóptero pero ha pedido que el avión de camino a Brasil para su primer visita apostólica internacional sea normal, sin montajes especiales, ni siquiera de una cama.

En Río de Janeiro ha utilizado un papamóvil sin blindaje porque, él mismo dijo, "es una locura poner un obstáculo entre el obispo y su pueblo".

Como Papa ha decidido involucrarse lo más posible en la vida de su diócesis, Roma. Ha visitado varias parroquias, ha dado a comunión a niños y confesado, ha confirmado y bautizado.

Sus audiencias generales de los miércoles tienen, en promedio, unas 80 mil personas. Además ha decidido utilizar medios de comunicación hasta ahora impensables para un pontífice, como llamar por teléfono directamente a algunos fieles que le escriben cartas.

Bergoglio ha afrontado también uno de los temas más delicados de su ministerio: la reforma de la Curia Romana y del aparato del Vaticano.

Unos 30 días después de haber sido electo anunció el establecimiento de un consejo de ocho cardenales de diversas partes del mundo que le ayudarán con ideas y propuestas a concretar esta reforma.

Con ellos se reunirá los próximos 1, 2 y 3 de octubre próximos en El Vaticano.

Además ha establecido dos comisiones de alto nivel, una para analizar el funcionamiento del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como "banco del Vaticano", y otra para la administración de la Santa Sede.

En el ámbito institucional eligió ya a su "mano derecha", el nuevo secretario de Estado Pietro Parolin, actual nuncio apostólico en Venezuela, quien sustituirá a Tarcisio Bertone a partir del próximo 15 de octubre.

Ha publicado ya su primera encíclica "Lumen fidei" (Luz de la fe), ha aprobado el reconocimiento como santos de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII, y ha encabezado su primera Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro en julio último.