Asentó Alfred Jarry principios del teatro del absurdo

Precursor del dadaísmo y surrealismo, Alfred Jarry, quien nació el 8 de septiembre de 1873 en Francia, no sólo se convirtió en un referente para los poetas simbolistas sino también para los dramaturgos que lo ubican como el fundador del teatro del absurdo.

De intensa, disoluta y excéntrica vida, Jarry es recordado por ser el creador de la patafísica, ciencia de las soluciones imaginarias que se ocupa de las excepciones en lugar de establecer reglas.

Estudió en la Universidad de París, con Henri Bergson, donde predominaba la corriente del simbolismo en pintura y poesía; entabló amistad con los adeptos a los planteamientos del movimiento, especialmente con el poeta y ensayista León-Paul Fargue (1876-1947).

Su obra más cumbre, "Ubú rey" (1896), obtuvo un rotundo éxito, pese al escándalo que provocó por su tono mordaz y grotesco contra la cultura burguesa.

De acuerdo con sus biógrafos, Jarry tenía apenas 15 años cuando creó a Ubú, personaje que se convertiría en una caracterización universal.

La pieza, integrada de cinco actos de carácter satírico y bufonesco, se estrenó en diciembre de 1896 y Ubú se dio a conocer como un arquetipo del cinismo, la grosería, la ineptitud hecha autoridad y el engreimiento ridículo.

Con la pieza se inauguró el teatro del absurdo, desatando una gran polémica que, además de una gran fama, le valió el sobrenombre de "Le père Ubu", que en su traducción al español significa "El padre Ubú", cita el portal de Internet "biografiasyvidas.com".

Tras el éxito del montaje creó una segunda parte, "Ubú encadenado", además de una serie de textos de fondo anárquico como "César Anticristo", "El supermacho", "Pequeño almanaque de Ubú", y "Ubú en la colina".

De dichas obra, "El supermacho" es considerada el antecedente más claro de la prosa surrealista.

A pesar del talento de Jarry, su gloria literaria fue a la par de su autodestrucción, ya que se hundió en el vicio por el alcohol y la ingesta tinta china.

Con el tiempo comenzaron a escasear los recursos, por lo que Jarry pasó sus últimos días hundido en la miseria. Antes de su muerte, registrada el 1 de noviembre de 1907, escribió una carta sobre la lamentación por la vida no vivida.

Luego de su muerte se publicó "Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico", en la que expone sus ideas y pensamientos en torno a la patafísica, a partir de la cual definió a una sociedad docta e inútil dedicada al estudio de las soluciones imaginaria.