División en el G-20 sobre eventual acción militar contra Siria

Los líderes del Grupo de los 20 (G-20) no lograron alcanzar hoy una posición común respecto a Siria, evidenciando sus divisiones con llamados a una acción militar, advertencias contra cualquier ataque y peticiones de prudencia.

El debate sobre Siria que se llevó a cabo durante la cumbre del G-20 concluyó este viernes con los jefes de Estado divididos, pero ante la posibilidad de una intervención, desde Damasco el Parlamento sirio pidió al Congreso estadunidense que bloqueé cualquier acción militar.

Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Vladimir Putin, lados opuestos de la moneda, defendieron cada uno su punto de vista sobre la situación y refrendaron su determinación, el primero de lanzar un ataque y el segundo de continuar su apoyo a Damasco.

Obama, principal impulsor de una operación militar contra el régimen del presidente Bashar al-Assad, argumentó que existe consenso en la comunidad internacional sobre la autoría de los ataques químicos perpetrados en ese país.

"No es conveniente lanzar una intervención en Siria, pero sí es necesario", sostuvo el jefe de la Casa Blanca al defender una operación militar -limitada y dirigida, sin tropas en el terreno-, la cual será votada en el Congreso estadunidense la próxima semana.

De su lado, Putin reiteró su oposición a cualquier ataque de Estados Unidos contra Damasco y señaló que una intervención militar sólo se justificaría si es autorizada por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Tras dejar en claro que existen grandes divisiones sobre una posible acción militar, aseguró que Rusia apoyará a Siria ante cualquier ataque, pues de llevarse a cabo la región podría desestabilizarse.

El titular del Kremlin reiteró que el uso de armas químicas en Siria es "una provocación por parte de los rebeldes, que están esperando conseguir apoyo del exterior".

Mientras tanto, el presidente francés Francois Hollande, quien ha sido un firme defensor de la intervención, afirmó que su país esperará el informe de los inspectores de armas de la ONU antes de tomar una decisión sobre la acción militar.

Las conclusiones de los inspectores se darán a conocer hasta el próximo 15 de septiembre o incluso más allá, dijo, aunque señaló que el reporte estará limitado ya que confirmará el uso de armas químicas pero no identificará a quienes las utilizaron.

Aseguró que se formará una amplia coalición para demostrar a los países que no aceptan que el régimen sirio usa químicos contra su población, que no se puede hallar una solución política con aquellos que comenten masacres.

En su intervención, el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, quien se perfilaba a ser el principal aliado de Estados Unidos en una intervención en Siria pero quedó descartado por el "no" parlamentario, insistió en la necesidad de actuar al margen de la ONU.

Explicó que no se puede actuar en Siria con base en la ONU debido al veto de Rusia y que la comunidad internacional no puede quedarse paralizada por un probable veto ruso, ya que muchos países apoyan la intervención.

Cameron manifestó su respaldo a Obama y aseguró que continuará presionando para una respuesta contundente al "tabú de las armas químicas", pues el régimen de al-Assad las ha utilizado de manera "abrumadora".

En el marco de la cumbre, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, dijo por su parte que ningún Estado puede tomar la ley en sus manos y conducir una acción militar contra Siria sin la aprobación del Consejo de Seguridad.

Advirtió que muchas naciones intentan atacar a Siria sin el aval del Consejo de Seguridad, pero que podrían perder la oportunidad de alcanzar una solución política.

Finalmente, los jefes de Estado y de gobierno de Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita, España, turquía y Reino Unido emitieron una declaración conjunta en la cual piden una "fuerte respuesta" sobre Siria.

En el texto, reconocen que el Consejo de Seguridad ha sido paralizado y la comunidad internacional debe actuar para evitar un mayor sufrimiento de la población siria y la inestabilidad regional.

Mientras tenía lugar el último debate en San Petersburgo, en Damasco el Parlamento sirio urgió al Congreso de Estados Unidos a votar contra cualquier acción militar que tenga por objetivo al gobierno del país, de acuerdo con reportes de la agencia estatal de noticias SANA.

En un comunicado, el presidente del Parlamento sirio, Jihad al-Lahham, instó a los congresistas estadunidenses a "no tomar medidas imprudentes" y dirigir a Estados Unidos del camino a la guerra hacia el de la diplomacia.

Aseveró que cualquier intervención militar sería ilegal porque Siria es un país soberano y no representa una amenaza para Estados Unidos, además de que no estaría autorizada por el Consejo de Seguridad.