Reconocen diputados aporte ciudadano a régimen de ley y libertad

El presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Francisco Arroyo Vieyra afirmó que los mexicanos han querido cambiar para bien, armar y construir un régimen de libertad en donde con la fuerza del voto se haga la ley.

Al entregar la medalla Eduardo Neri, Legisladores de 1913, al periodista Jacobo Zabludovsky Kraveski, dijo que no habrá código que alcance, ni cambio constitucional, si no se logra cambiar la cultura de la normalidad democrática para que cada quien acate la ley, porque hace bien, es formativo y es existencial.

Esa cultura democrática y esa normalidad que todos construimos, señaló, para también por la vertiente de conocer nuestra historia, de conocer nuestro tiempo y de agradecer.

"Don Jacobo nos llevó de la mano a través de sus charlas con María Félix o con Agustín Lara, un compositor arduo, el que glosaba las azules ojeras de la mujer alabastrina, que preciaba a la que se le hincaba, para que recordara aquellos tiempos célebres de Acapulco", externó.

En tribuna, el legislador del Revolucionario Institucional, expresó que la nobleza de los pueblos obliga a reconocer el mérito de los propios, y en Jacobo Zabludovsky se reconocen también los méritos de una generación formada en la cultura y en la disciplina y que ha sido muy exitosa.

"La generación de quienes están cumpliendo los 80, los 85 que hubiese cumplido Carlos Fuentes o que está cumpliendo el "Gabo" o que, aunque no lo dice está cumpliendo la escribana de El perro, María Luisa "La China" Mendoza.

Arroyo Vieyra agregó: "Cuando hablamos de esa generación la de Felguérez, la de Cuevas con sus tantos padeceres; la generación luminosa que nos enseñó que el tiempo es un rosario de hechos inusitados, luminosos, a veces oscuros; a veces celebrados por las generaciones que se suceden y que van viendo cómo el país cambia y nosotros con él."

Refirió el tiempo como rosario de misterios inacabado y puente de aspiraciones incumplidas; y hoy, "es tiempo de reconocer con la medalla que lleva el nombre de un ilustre mexicano, que a sus 26 años perdió la libertad, a quienes han dejado huella en su tiempo y en el tiempo, con la valentía de haber aceptado los tiempos y de haber cambiado para bien."

En el caso de Jacobo Zabludovsky, dijo, pasó del lenguaje de la televisión, que en su tiempo era como un corsé, complicado y dificultoso al que no podía dar rienda suelta, a otro México y otro régimen, que todos quienes estamos aquí nos hemos decidido a cambiar.

Él, añadió, llevó por la recuperación del Centro Histórico de la Ciudad de México, por los claustros de la Universidad; contagió de su formación de abogado en las aulas de García Máynez o del maestro Caso, de Ricaséns Siches o del maestro Gaos o de una generación que como él llegó a México huyendo de la barbarie de la de los republicanos españoles, que mucho tuvieron que ver en su formación profesional.

Recordó que Jacobo fue y presentó una licencia para ser locutor y lo pasaron a la báscula de la evaluación para ver qué tal andaba en la conjugación de los verbos, de los pretéritos imperfectos, a ver si sabía cuáles habían sido los héroes nacionales y podía guiarnos, por una simple visión del tiempo de los grandes muralistas, de los literatos, de la prosa contemporánea para poder enfrentar a veces la simpatía y a veces la ira y a veces la ironía de quienes iba a entrevistar.

La LXII Legislatura, subrayó, se honra al honrar a los mexicanos ilustres y los mexicanos de nacencia, de buena fe, de estirpe, de linaje, de trabajo, de disciplina y de pasión que, como Jacobo Zabludovsky, hoy recibe la medalla Eduardo Neri.