Debe ser objetivo en G-20 lograr una respuesta al conflicto en Siria

La Cumbre del G-20 debe dar "una respuesta conjunta de la comunidad internacional" respecto a la crisis en Siria por el uso de armas químicas, afirmó hoy el director del instituto SIPRI de Investigación sobre la Paz, Tilman Brück.

El experto manifestó que la decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de consultar al Congreso sobre un eventual ataque militar contra Siria es una muestra de fuerza por parte del político estadunidense.

Esa decisión de Obama "es buena para la paz, aunque a nivel de política interna se le achaque debilidad. No puede jugar al macho. Pero en realidad necesitamos instituciones y parlamentos que voten por la paz", indicó.

El SIPRI es una institución de renombre internacional con sede en Estocolmo, Suecia, que elabora todos los años un reporte sobre la paz, la seguridad y el armamentismo en el mundo, que tiene amplia difusión.

La entrevista fue transmitida este jueves por el principal canal alemán de derecho público, ARD, en Estocolmo, con motivo de la Cumbre del Grupo de los 20, que inició en Rusia.

Brück expresó que si tuviera que asesorar a Obama le recomendaría "ejercer presión sobre Rusia y China para que acepten actuar en conjunto".

"Es poco importante como ocurra lo anterior, lo que cuenta es que la comunidad internacional trabaje en conjunto para ejercer control sobre las armas de destrucción masiva, ya sea las de Siria o las de Irán", refirió.

El experto apuntó que en el caso del presidente de Rusia, Vladimir Putin, se puede tratar de llegar a un acuerdo con él si se toma en cuenta su situación. "Putin quiere ser tomado en serio y jugar en la liga internacional más alta", mencionó.

Señaló que es difícil decir con exactitud que dimensiones tiene el arsenal de armas químicas del régimen sirio pero es grande. "El régimen ha trabajado sistemáticamente para ampliar esa capacidad. Las armas químicas son las armas atómicas del hombre pobre".

Estimó que el presidente de Siria, Bashar al-Assad, y su familia no son las únicas figuras que concentran poder en Siria sino que en el curso del conflicto ha surgido otros sectores de la sociedad siria que buscan poder.

Brück refirió que la falta de acuerdo de la comunidad internacional es usada por al-Assad para fortalecer su posición y que ante un ataque militar extranjero podría reaccionar volviendo a usar las armas químicas para demostrar que "un par de misiles" no le hacen nada.

Estimó que un ataque militar extranjero no va a derribar de inmediato al régimen sirio y es probable que incluso provoque más veces a Occidente porque sabe que esos países no van a mandar tropas para que combatan en suelo sirio.

El resultado ideal de la Cumbre del G-20 en San Petersburgo sería que Occidente hable con Rusia sobre el uso de esas armas por parte del régimen sirio y convenza al gobierno de Putin que dejar caer a al-Assad en cierta forma es en el interés de Moscú.

Lo que ganaría Rusia de algo así es mantener con vida el diálogo con Occident, acotó..

A la pregunta de si un ataque militar de Occidente contra Siria haría escalar los conflictos en el Medio Oriente, dijo que "la situación es muy confusa debido a la guerra de Irak y a la situación en Irán. En Turquía y también en Líbano, la situación es asimismo difícil".

"No hay certeza de si un golpe militar podría provocar el estallido del barril de pólvora (que es la región). No hay que ser pesimistas", concluyó.