Denuncian campaña racista contra ministra italiana

La presidenta de la Cámara de diputados italiana, Laura Boldrini, condenó hoy los insultos racistas contra la nueva ministra de Integración, Cécile Kyenge, quien se convirtió en la primera persona de raza negra en formar parte de un Ejecutivo del país.

En un mensaje escrito, Boldrini expresó su solidaridad a Kyenge y denunció que en su contra se han desencadenado "ofensas indignas" y "vulgaridades racistas".

"Es indigna de un país civilizado la serie de insultos que, sobre todo desde algunos sitios en internet, pero no únicamente, se está vertiendo sobre la nueva ministra Cécile Kyenge", dijo.

Resaltó que con su nombramiento en el nuevo Ejecutivo de Enrico Letta, el país "da un paso importante no sólo para los nuevos italianos, sino para todos nosotros, porque comprendemos finalmente lo rico, contemporáneo y al mismo tiempo antiguo que es el encuentro entre culturas".

"Este proceso puede no gustar a todos, pero no es de ninguna manera tolerable la vulgaridad racista contra una persona por el color de la piel", agregó.

Según Boldrini, la libertad de expresión no tiene nada que ver y denunció que en algunos sitios por internet se practica sistemáticamente la incitación al odio racial.

"Son también muy graves las palabras usadas por algunos exponentes políticos, que van más allá del disenso legítimo sobre las iniciativas que Cécile Kyenge pretende promover", afirmó.

La presidenta de la Cámara de diputados se refería a Mario Borghezio, miembro de la Liga del Norte, quien llamó "bonga bonga" a Kyenge.

En varios sitios por internet de extrema derecha la nueva ministra ha sido calificada como "zulú", "simia", o "negra".

"Considero inaceptable que estas bajezas puedan entrar, gracias a la complacencia de una parte de la información, en el circuito de la discusión política sin generar la condena que merecen", agregó.

Nacida en la República Democrática del Congo, Kyenge, de profesión médico, encabeza el ministerio de Integración y se ha pronunciado a favor de dar la ciudadanía a los hijos de extranjeros nacidos en Italia, que no son reconocidos como italianos.

También apoya la abrogación de la actual ley sobre inmigración, que no tutela a los solicitantes de asilo y prevé la expulsión inmediata de los ilegales, entre otras cosas.