Recibe Teodoro González de León la Presea "Sor Juana Inés de la Cruz"

Al recibir hoy la Presea "Sor Juana Inés de la Cruz", el destacado arquitecto Teodoro González de León declaró que gracias a la amistad que sostuvo con el Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz, se contagió de la seducción que provoca el ser enigmático de la "Décima Musa".

En entrevista con los medios, luego de recibir la medalla de manos de la Rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, Carmen Beatriz López-Portillo, manifestó que la religiosa y escritora novohispana fue una gran poeta que se merece esa fascinación "que producen sus enigmas".

Comentó, además, que apoya las hipótesis de señalan que ella dibujaba y pintaba, "seguro manejaba el arte pero también se lo prohibía la orden, porque la pintura era una banalidad para la religión".

Respecto al proyecto de crear una obra arquitectónica basada en un poema de Sor Juana, que no llegó a concretarse, dijo: Quería hacer una arquitectura con sombras, una costumbre del siglo XVIII, creo que hubiera sido bonito hacerlo, pero se cruzó otra idea y no hubo tampoco resonancia política".

Por otro lado, refirió que entre sus próximos proyectos se encuentra la polémica Torre Pedregal 24; el Cine Manacar, donde se colocará un mural de Carlos Mérida; el Palacio Legislativo de Guanajuato, y la ampliación de la Biblioteca de El Colegio de México.

"Me encantaría que me invitarán a otros proyectos relacionado con el arte, la cultura y la educación", expresó González de León, a la vez que aseguró que la arquitectura es su forma de vida, porque le permite seguir viviendo en el presente sin pensar en el futuro.

En su oportunidad, Carmen Beatriz López-Portillo expuso: Hoy detenemos la marcha para expresar lo memorable del flujo del tiempo y la coincidencia, nos convoca la vida de uno de esos peregrinos de lo posible, quien ha hecho de este mundo un espacio más habitable, acogedor, libre y bello; hoy honramos la vida, el legado y la trayectoria de un hombre ejemplar, Teodoro González de León.

"Cuando nos encontramos ante las obras de Teodoro, cuando vemos la armonía de sus geometrías y volúmenes habitables, cuando con los ojos escuchamos el diálogo de sus construcciones con el paisaje urbano, cuando reconocemos en la textura de sus materiales el presente reinventado.

"Cuando nos preguntamos cómo venció las leyes de la gravedad para que la materia flote y dance, hacemos que las vocaciones otras se cumplan y que la música, el arte y la palabra encuentren su morada", aseguró.

Para honrar a Teodoro, sostuvo, no basta con hacer el resumen de su vida, enumerar todas sus obras y sus múltiples reconocimientos, sino contar "lo que nos pasa en el encuentro, en el diálogo y en el transitar de sus espacios; lo que nos pasa gracias al tiempo compartido".

Octavio Paz decía que "la arquitectura de González de León lo impresionaba. La palabra es inexacta y debería haber dicho: me seduce. Ante ella siento la misma atracción, mitad afectiva y mitad racional, y lo experimento ante ciertas obras musicales y algunos poemas y cuadros", compartió López-Portillo.