Abre Obama consultas con Congreso tras salida de inspectores de Siria

Altos funcionarios de la administración de Barak Obama celebraron hoy consultas con líderes del Senado, en coincidencia con la salida del grupo de inspectores de Naciones Unidas de Siria.

El grupo de altos funcionarios incluye a la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice; al secretario de Estado, John Kerry; y al de Defensa, Chuck Hagel; en lo que constituye la segunda ronda de consultas en los últimos días.

Obama enfrenta una creciente presión de legisladores demócratas y republicanos para someter a autorización del Congreso cualquier acción militar contra Siria, en cumplimiento con la Ley de Poderes de Guerra de 1973.

Aunque Obama no solicitó una autorización formal durante el apoyo de Estados Unidos a los ataques aéreos contra Libia en 2011, el conflicto con Siria ha generado un mayor escrutinio por legisladores estadunidenses de ambos partidos.

Un nuevo sondeo de la cadena NBC mostró que un 80 por ciento del público estadunidense considera que Obama requiere autorización legislativa antes del uso de la fuerza en Siria.

Un 50 por ciento de la población cree que Estados Unidos no debería intervenir en ese conflicto a pesar del uso de armas químicas, aunque la mitad de la población si apoyaría una acción militar limitada, como el lanzamiento de misiles desde buques navales estadunidenses.

El presidente Obama sostuvo la víspera que la eventual campaña militar de Estados Unidos contra Siria será limitada, de alcances cortos y sin la presencia de tropas.

Estados Unidos dice contar con evidencia "substancial" que demuestra que el gobierno de Siria fue el responsable del ataque contra civiles en Damasco del 21 de agosto en que donde se utilizaron armas químicas.

La evidencia está contenida en un informe clasificado presentado el jueves a miembros del Congreso y gobiernos aliados y del cual la Casa Blanca hizo pública una versión desclasificada.

De acuerdo con el documento, el ataque de cuatro horas en una docena de áreas residenciales de la periferia este de Damasco dejó un saldo de mil 429 muertos, de los cuales 426 fueron niños.

El documento aludió a comunicaciones interceptadas de un alto funcionario del gobierno sirio "familiarizado con la ofensiva, quien confirmó que armas químicas fueron utilizadas por el régimen el 21 de agosto".

La Casa Blanca indicó asimismo tener información de inteligencia de que para la tarde del 21 de agosto "personal sirio a cargo de armas químicas fue instruido para que cesara la operación".

Aunque el equipo de inspectores de la ONU completó su misión en Siria, fuentes diplomáticas han sugerido que la presentación del reporte podría demorar hasta una semana.