Chiapas entre principales productores de rambután en el mundo

Un mexicano especialista en botánica, Alfonso Pérez Romero, trajo hace 27 años a tierras chiapanecas un puñado de semillas selectas de frutos exóticos que recopiló en Asia, entre ellas la del rambután.

Buscó varios años perfeccionar ese fruto para que se aprovechara al máximo con las mismas cualidades únicas de la tierra en la región Soconusco, hasta que a mediados de los años 90 se obtuvieron en México los primeros 20 árboles para producirlo de manera comercial.

Los ejemplares estaban ubicados en la huerta San Alberto, localizada en el municipio de Cacahoatán, a unos 15 minutos de esta ciudad.

La intención de Pérez Romero, hoy presidente del Consorcio Agropecuario Alternativo Exóticos, era introducir a México un cultivo alterno, debido a la entonces crisis del café y el cacao, contribuir a la reforestación y continuar las investigaciones sobre las propiedades medicinales del fruto.

Al principio nadie quería comer los primeros frutos del rambután (Nephelium lappaceum) de Chiapas, cuyo nombre proviene del vocablo malayo "rambut" que significa "pelo" y que hace referencia a las espinas largas y suaves que cubren la superficie del fruto.

Algunos especialistas en gastronomía comparan al rambután de Chiapas con la uva más exquisita, aunque su aspecto físico no sea tan agradable.

Su exquisito sabor conquistó rápidamente a los pobladores de las comunidades fronterizas y después al turismo que atraído por la curiosidad de experimentar algo nuevo probó el rambután de Chiapas.

En julio de 2004 y con destino a Miami, Estados Unidos, partió vía aérea el primer cargamento de mil 88 kilogramos de rambután de origen mexicano.

Sobre ello, el director general de la empresa especializada en transporte aéreo More-Xpress de México, Felipe Moreno Pérez, dijo que los productores chiapanecos cumplieron las más estrictas medidas que requiere el mercado internacional hasta llegar a satisfacer los más exigentes paladares del país del norte.

El embarque, propiedad de la huerta San Alberto, ubicada en el municipio fronterizo de Cacahoatán, se transportó en 430 cajas de 3.2 kilogramos cada una.

Ello, con la aprobación de la Dirección de Sanidad Vegetal de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), dependencia que otorgó el certificado sanitario internacional número 217623.

Apenas un año después, en agosto de 2005, el rambután producido en México había ya desplazado a sus competidores en el mercado estadunidense al grado de que el último trimestre de ese año alcanzó el primer lugar en el gusto de los consumidores residentes en Estados Unidos.

Por ese motivo, ese año se hizo el primer embarque de esa fruta chiapaneca vía terrestre con 17 toneladas hacia las principales comercializadoras de Estados Unidos, expuso Ricardo Gómez Fernández, gerente general de Productos Agrícolas Amex, empresa que se encarga de su empaque y envío.

El objetivo fue satisfacer la elevada demanda de unos 10 millones de asiáticos que radican en Estados Unidos, quienes consumen esa fruta.

Para entonces ya había unos 60 productores en los municipios de la frontera sur, quienes conformaron la primera organización en México de campesinos dedicados al cultivo del rambután.

La directora de Estudios del Sector Agroalimentario y Apoyo a las Negociaciones Comerciales Internacionales de Aserca, Graciela Aguilar Antuñano, refirió que desde 2005 el 31.9 por ciento de las exportaciones agroalimentarias mexicanas a Japón eran por la firma de un acuerdo bilateral para un acceso inmediato y libre de arancel.

En entrevista, la funcionaria añadió que de los 33 principales productos que fueron privilegiados con tasa cero y que requería de inmediato Japón, sobresalía el café y el rambután de México.

Afirmó que la calidad de ambos productos "estaba desplazando rápidamente a los de otros países en ese mercado".

Sin embargo, vino el golpe del paso del huracán Stan por Chiapas, el cual no sólo acabó con decenas de miles de viviendas y colapsó al estado sino que también arrasó con los cultivos.

Gran parte de las cosechas se perdió, pero en el caso del rambután se continuaban haciendo estudios para perfeccionar el fruto de Chiapas.

Un año después de la tragedia, en 2006, el rambután de Chiapas superó ampliamente los 18 grados brix que representan el estándar internacional de dulzura y por ello acaparó los mercados nacionales y en el caso de Estados Unidos la exportación se triplicó en el ciclo.

Llegaron otros problemas, como la entrada en vigor de la Ley contra el Bioterrorismo que se empezó aplicar en Estados Unidos porque las verificaciones minuciosas a la fruta representaban uno de los obstáculos para poder comercializarla.

Por otro lado, los estudios especializados encontraron que, al igual que otras frutas sembradas en Soconusco, el rambután alcanzó uno de los sabores más exquisitos y codiciados en el mundo.

Así, Pérez Romero, hace ya casi tres décadas, trajo semillas de Rambután a la franja fronteriza de México y Guatemala y las seleccionó de manera natural hasta encontrar las cinco plantas más resistentes y con los frutos de mayor calidad.

Debieron pasar cerca de 20 años para que su paciencia y dedicación dieran como resultado el rambután de Chiapas.

Ahora, en la región del Soconusco se cultiva en los municipios de Cacahoatán, Tuxtla Chico, Tapachula, Huixtla, Metapa de Domínguez, Frontera Hidalgo y Suchiate, en miles de hectáreas.

El rambután de México, sembrado en una zona de Chiapas, es altamente codiciado en gran parte del mundo, sobre todo en Europa, Asia y Estados Unidos.

Sin embargo, su producción no es suficiente para cumplir con la demanda y en cambio deja actualmente millones de dólares en divisas al país, el cual se considera ya se encuentra entre los principales productores de ese fruto en el mundo. Casi todo México no lo conoce y ni siquiera la mitad del estado sabe de su existencia.

El rambután contiene altas concentraciones de vitamina C, razón por la que se utiliza en la dieta de menores que padecen enfermedades respiratorias, incluso para el control del asma.

También contiene sales minerales que el organismo humano no puede sintetizar por sí mismo y que contribuyen a fortalecer las defensas contra enfermedades, en especial a las consideradas incurables o crónico-degenerativas.

Uno de sus mayores atractivos, sobre todo entre los asiáticos, es que se afirma que esa fruta contiene una serie de elementos que al incluirse en la digestión humana se convierten en el mayor afrodisíaco natural que haya dado la naturaleza.