Cumple Museo de Arte Carrillo Gil 39 años de existencia

Reconocido como una de las más sólidas plataformas mexicanas para difundir las expresiones del nuevo milenio, pero sin olvidar las raíces clásicas de su acervo, el Museo de Arte Carrillo Gil cumple hoy 39 años de su apertura, que se llevó a cabo en agosto de 1974.

El recinto cultural cuenta con una colección permanente de dos mil piezas, la cual se comenzó a formar en 1938 por el empresario y pediatra yucateco Álvar Carrillo Gil, quien posteriormente emprendió su sueño por crear un recinto referente de la difusión del arte, pero que además tuviera numerosas actividades culturales.

Fue así como el recinto, inaugurado ante la presencia de Carrillo Gil y su esposa, Carmen Tejero de Carrillo Gil, abrió sus puertas con una donación de 417 obras que hizo el pediatra, bajo la dirección de Fernando Gamboa, informó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Vania Rojas Solís, actual directora del recinto, indicó que en el museo se trabaja bajo cuatro líneas de pensamiento muy importantes: la colección del museo, su identidad, la memoria y sus archivos, las cuales tienen que ver con la genealogía del espacio museístico.

Recordó que a lo largo de su existencia, han exhibido su obra cientos de artistas en el recinto, lográndose una confluencia de propuestas que van desde la participación del colectivo Semefo o artistas que a través de su trabajo rinden homenaje a piezas del acervo, hasta muestras como "Ukiyo-e" que dio cuenta de la cultura japonesa del siglo XVIII.

Detalló que desde la década de los ochenta se cuenta con un proyecto de documentación referente al arte contemporáneo de México y de actividades que han ocurrido en su espacio como lo son conferencias, performances, inauguraciones y procesos de trabajo.

Han participado de dicha labor destacados curadores como Cuauhtémoc Medina, Renato González Mello, Armando Sáenz, quien es nieto de Carrillo Gil y Ruth Esteves.

El museo posee una biblioteca con más de siete mil títulos, muchos donados por el fundador del recinto y que día a día se robustece gracias al proyecto de documentación y que incluye un archivo de los artistas que han expuesto. Todo el material es consultable.

También se resguardan 358 obras clásicas de destacados artistas como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Gunther Gerzo, Wolfgang Paalen y Luis Nishizawa, así como de autores representativos de la gráfica moderna como Kandinsky y Rouault.

Además, pintura, escultura, gráfica y fotografía contemporánea de artistas como Miguel Castro Leñero, Gabriel Macotela, Felipe Ehrenberg, León Ferrari, Carla Rippey, Diego Toledo, Enrique Jezik y Magali Lara, entre otros.

Itala Schmelz, ex directora del museo, mencionó que una de las estrategias para crear nuevas rutas discursivas ha sido invitar a curadores e historiadores para ofrecer lecturas innovadoras acerca de estas obras, y a artistas con propuestas sólidas que han difundido su trabajo a nivel internacional para que participen con una exposición acompañada de un catálogo monográfico.

Dijo que desde 2007, el recinto se alió con la Fundación Bancomer para generar un programa de apoyo de Arte Actual en el que cada dos años se trabaja con 10 artistas para su formación, misma que incluye residencias en el extranjero, adquisición de equipo, asesorías especiales, seminarios teóricos y producción de obra y catálogo.

A lo largo de su historia, el museo ha tenido que sortear varios retos para consolidar su infraestructura, Osvaldo Sánchez, otro ex director, explicó que la intención de Carrillo era abrir el recinto en 1955 en San Ángel.

Sin embargo y luego de varios tropiezos la idea se materializó hasta 1972, con la ayuda de los arquitectos Augusto H. Álvarez y Enrique Carral de Icaza.

El proyecto se culminó bajo el mando de Luis Barrios. Para 1978 se renovó la fachada a cargo de Augusto Álvarez, siguiendo la línea funcionalista que tenía la edificación. Posteriormente, en 1992 y 1993 se realizó una remodelación integral para resaltar el diseño geométrico concebido desde un principio.

"Uno de los ejes de más atención para las exposiciones en el museo es ampliar sus bases para propiciar nuevas experiencias en el público y así facilitar otros procesos tanto de exhibición como de producción", refirió.