Valora gobierno colombiano levantamiento de bloqueos de campesinos

El gobierno de Colombia valoró hoy la decisión de los líderes campesinos de levantar los bloqueos a carreteras y reiteró que está abierto al diálogo, siempre y cuando la protesta social se deslinde de actos de violencia.

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, dijo que la medida "es un paso certero en la dirección correcta, ya que lo que ha perturbado la libre circulación de personas y de vehículos por las carreteras del país ha llegado a su fin".

Aseguró a la prensa que al gobierno del presidente Juan Manuel Santos le asiste "la convicción de seguir protegiendo la protesta social, pero repudiando enfáticamente actos de violencia" como los ocurridos la víspera en varios puntos de Colombia.

Las marchas estudiantiles en apoyo al paro agrario desembocaron en violentos disturbios en algunas zonas del país, incluida Bogotá, donde manifestantes que infiltraron las protestas, atacaron edificios y saquearon el comercio y los bancos.

Ante los desmanes, que en todo Colombia dejaron cuatro muertos, dos de ellos en la capital, y más de 200 heridos, fue necesaria la intervención de la Fuerza Pública y medidas como la ley seca y el toque de queda en cuatro sectores de Bogotá.

En un duro discurso, Santos advirtió este viernes que "se le agotó la paciencia", por lo que dispuso la militarización de ciudades y carreteras para preservar el orden público, así como la suspensión de los diálogos con los campesinos.

Los líderes de las protestas decidieron horas después levantar los bloqueos a las vías ante los "acuerdos parciales" que han alcanzado con el gobierno, sin desistir del paro -que cumple 12 días- para destrabar la negociación con el Ejecutivo.

Santos les había manifestado a los líderes de las protestas que el gobierno tiene toda la disposición al diálogo, pero "con los verdaderos campesinos", para hallar salidas a la crisis económica que afecta al sector agrario.

El mandatario aludió a denuncias de que las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) estarían presionando a los campesinos de algunas zonas "a punta de fusil y bajo amenazas", para que se mantengan en paro.