Destaca Gustavo López Padilla labor de sus colegas contemporáneos

Al dictar la conferencia "¿Y ahora qué con la Arquitectura Mexicana Contemporánea?", el urbanista Gustavo López Padilla destacó la labor de sus colegas Ricardo Legorreta, Teodoro González de León y Enrique Norten, quienes han puesto en alto el nombre de México en el extranjero.

Como parte del ciclo de conferencias "Presencia de la Arquitectura", que se desarrolla en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, López Padilla sostuvo que en los últimos 30 años, a pesar de las distintas crisis económicas en el mundo, la economía de una buena parte de las regiones y estados de la República Mexicana ha mejorado.

Lo que, dijo, se ha traducido a la aparición de buenas instituciones educativas y culturales en diversos estados del país.

"Esto ha traído como consecuencia que los jóvenes ya no tengan que desplazarse de sus lugares de origen a otras ciudades, como Guadalajara, Monterrey o la Ciudad de México, para formarse profesionalmente como sucedía hace 40 años", señaló.

Con las oportunidades de estudiar en sus lugares de origen, consideró, se han mejorado las facilidades de conseguir trabajo allí mismo, conformando la diversificación de la geografía arquitectónica de México.

"Lejos ha quedado aquella limitada realidad de que para hablar de la arquitectura mexicana contemporánea había que referirse justamente a las ciudades de Monterrey, Guadalajara o a la capital de la República", afirmó.

Agregó que hoy en día estados como Yucatán, Veracruz, Morelos, Baja California, San Luis Potosí y Guanajuato se han sumado, aportando buenos arquitectos y obras que han enriquecido el panorama de la arquitectura mexicana actual.

"Con la diversificación geográfica han aparecido nuevas generaciones de arquitectos, significando adicionalmente un importante relevo generacional. Durante los últimos años es notable, además, que estas generaciones han tenido la oportunidad de prepararse mejor", comentó.

Añadió que esto es posible gracias al creciente número de becas que se otorgan para estudiar en el extranjero.

Lo anterior, abundó, abre la posibilidad de acercarse a conocimientos y criterios pedagógicos distintos, en ocasiones tecnológicamente más avanzado, lo que se suma a la riqueza de vivir inmersos en otras sociedades y con diferentes maneras de entender la vida, la cultura y las relaciones humanas.

"Se suma también el hecho de recorrer las ciudades donde van a estudiar y desde luego algunas otras, en el entendido de que para los arquitectos, la mejor escuela de arquitectura que existe en el mundo es la calle", concluyó López Padilla.