Subsisten tarahumaras de la elaboración de artesanías

Más de dos mil tarahumaras, algunos desde los nueve años de edad, se dedican a la elaboración de artesanías que les permiten sobrevivir y cubrir sus principales necesidades alimenticias, salud y educación.

La directora de la Casa de Artesanías que administra el estado, Elena González, indicó que hay un registro de más de mil tarahumaras que se dedican a la artesanía, pero en realidad son muchos más, pues 90 por ciento de los 90 mil miembros de la etnia tienen ese oficio.

Resaltó que en los 23 municipios serranos existen varias comunidades en donde las familias se unen para heredarles a sus hijos el oficio de la artesanía y para ello, los menores reciben capacitación desde los seis años de edad.

Detalló que entre esas comunidades se encuentran Creel, Divisadero, Guachochi, San Rafael, Cusarare, Sisoguichi, Samachique, Basihuare, San Alonso, Choguita, Norogachi, Rochachi, Caborachi, entre otras.

Cada año se realiza en la zona el Concurso Regional de Arte Popular, que es apoyado por el Fondo Nacional para el Fomento a las Artesanías (Fonart), el cual maneja la Secretaría de Desarrollo Social, a través de la entrega de estímulos.

González mencionó que año con año en este concurso se inscriben más de mil 300 participantes, los cuales provienen de las comunidades referidas, entregando trabajos de calidad reconocida por jueces que provienen del sur del país.

Refirió que hay trabajos artesanales que merecen premios internacionales, sin embargo, la mayoría de los indígenas que se dedican más a esta actividad que a la agricultura con fines de consumo personal, no pueden exportar por varias limitaciones.

La funcionaria señaló que la mayor parte de sus artículos los fabrican con material natural que extraen de su misma región, salvo aquellos textiles que compran al mayoreo a través de la unión de varias familias.

González lamentó que a causa de las restricciones de las autoridades estadunidenses no puedan exportar hacia ese país, ya que de no existir esas limitantes, tendrían el reconocimiento internacional.

Los rarámuris realizan trabajos de barro, madera y textiles, de estas materias primas crean ollas, canastos y artículos de cocina, así como las típicas muñecas mexicanas de madera y tela.

Otras especialidades rarámuris incluyen canastos de hoja de palma tejida, objetos decorativos y muebles de madera tallada. En años más recientes, estos indígenas han empezado a elaborar violines finos bajo la tutela de artesanos italianos.

Las mujeres hacen ollas de barro, cajetes, platos vasos, tazas y jarros; en algunos lugares también usan la palma y palmilla para tejer canastas de diversos tamaños mientras que los hombres elaboran violines, bolas, arcos y tambores, bateas, cucharas y tallan figuras con madera.

Unos tejen cobijas y fajas de lana con figuras geométricas, artesanías que en su mayoría se venden a los turistas, y los demás los usan en casa o como juguetes de los niños y con las pieles hacen tambores y con las pezuñas hacen cascabeles.