Sentencian a pena de muerte al autor de matanza en Fuerte Hood

Un jurado de una Corte Militar en el Fuerte Hood, Texas, sentenció hoy a pena de muerte al mayor del ejército estadunidense Nidal Hasan, declarado culpable de matar en esa instalación a 12 soldados y un civil en noviembre de 2009.

Hasan, un musulmán estadunidense de origen palestino de 42 años de edad, será enviado al Pabellón de la Muerte Militar en el Fuerte Leavenworth, Kansas, donde otros cuatro soldados estadunidenses esperan actualmente la aplicación del castigo capital.

Bajo el sistema de justicia militar, la apelación de la sentencia es automática y de acuerdo con especialistas ésta podría convertirse virtualmente en cadena perpetua ante el empantanamiento de la aplicación de la pena de muerte en el ejército.

El ejército de Estados Unidos no ha ejecutado a ningún soldado desde 1961, cuando aplicó la pena de muerte a John Arthur Bennett, por violar y tratar de asesinar a una adolescente austriaca.

Hasan, quedó inmovilizado de la cintura para abajo, a consecuencia de las heridas de bala que recibió por parte de policías que acudieron a responder a su ataque.

Hasan, quien actuó como su propio abogado defensor desde que se inició el juicio en su contra, el pasado seis de junio, no ofreció durante la fase de sentencia, ningún argumento de defensa o justificación alguna para tratar de influir en la decisión del jurado.

El panel escuchó este miércoles unos 45 minutos adicionales de argumentos de la parte acusadora, antes de retirarse para comenzar a deliberar la sentencia.

La sentencia pone fin al salario de más de siete mil dólares mensuales que el ejército pagaba a Hasan por sus servicios como psiquiatra y que siguió percibiendo en la prisión en los últimos cuatro años.

El juicio resultó en gran medida una simple formalidad debido a que Hasan se declaró siempre culpable de los cargos y nunca presentó objeciones a las acusaciones en su contra.

A lo largo del proceso y durante los dos últimos días de la fase de defensa, más de una docena de familiares de las víctimas de la masacre testificaron a favor de la fiscalía.

La juez a cargo del juicio, la coronel Tara Osborn, no permitió a Hasan utilizar el argumento de "defensa de los demás" como estrategia de defensa.

Hasan ha sostenido, al reconocerse como el homicida, que actuó para proteger a los líderes talibanes de soldados estadunidense y buscó exponer ese argumento como defensa.

El cinco de noviembre de 2009, Hasan disparó contra sus compañeros que se encontraban en un centro de procesamiento médico dentro de las instalaciones del Fuerte Hood, provocando la muerte de 12 soldados y un civil.

La tragedia marco la mayor masacre perpetuada hasta ahora en una instalación militar dentro de Estados Unidos.