Sobreviven a vulnerabilidad adultos mayores en Oaxaca

Han pasado sus mejores años, y los actuales los transita ayudado de una patineta que sustituye la pierna que le amputaron sin saber por qué, relata don Fausto, uno de tantos adultos mayores que en Oaxaca viven en estado de vulnerabilidad.

Con las manos que le sirven de impulso y un montón de trapos viejos con los que se limpia de vez en vez, a Fausto "N" parece no afligirle más el paso del tiempo, ni los años que acumula, ni la soledad con la que lidia todos los días entre las cuatro paredes de lámina de su pequeña choza.

Con su pequeña vivienda casi en la punta de uno de los tantos cerros que rodean la ciudad, el hombre se muestra agradecido hacia las dos almas caritativas -y totalmente ajenas a su familia-, quienes le proveyeron de un lugar dónde pasar sus últimos días y donde a veces le pasan algo de comer.

"Hay alacranes, bichos y se me inunda, pero está bien", dice conforme. Sin trabajo y con el peso de los años encima, don Fausto se hace de un par de monedas o un taco de vez en cuando gracias a la compasión de la gente que lo ve cuando está en la calle, asegura.

"Muchas veces, sin que yo lo pida la gente me regala comida o una moneda, y ahí ando", explica.

Logró inscribirse en fecha reciente al Programa de Atención de Adultos Mayores del gobierno estatal, sin embargo, hasta la fecha no ha recibido ningún apoyo por la falta de tarjetas bancarias, y es muy probablemente se quedará sin recibirlo ante el posible cierre del programa.

Sin embargo, don Fausto no se amilana. Para él la vida sigue y a sus más de 70 años mantiene una actitud positiva frente a las vicisitudes, incluida la falta de una pierna que sigue sin entender por qué los doctores del Hospital Civil un día decidieron "quitársela".

Al igual que don Fausto, explica Daniela Ignacio, trabajadora del Programa de Adultos Mayores, existen cientos de casos de abuelitos que son vejados, abandonados, engañados, abusados física, económica y psicológicamente por sus familiares o gente cercana.

No son pocos los casos en que los mismos familiares burlan la nobleza del programa y se benefician de la pequeña pensión que les otorga el gobierno estatal a los abuelitos, añade.

Sin embargo, poco se puede hacer sin una denuncia y sin los vínculos necesarios e actualmente inexistentes con la Procuraduría estatal.

Es así como la constante en estos casos, añade, es el abandono en que se deja a los adultos mayores luego de una vida productiva, de hijos e hijas, de obtención de un patrimonio del que al final se les despoja.

Por ello, puntualiza la necesidad de atender de manera integral a este sector de la población, tan vulnerable y tan poco visible para la sociedad y las instituciones gubernamentales que enfocan su mayor esfuerzo en los sectores productivos de la sociedad.