Son insuficientes las reformas de Raúl Castro ante problemas de Cuba

Las reformas económicas y políticas emprendidas por Raúl Castro en Cuba están bien orientadas y han logrado mejoras, pero son insuficientes para los problemas acumulados en 54 años de socialismo, consideró el profesor Carmelo Mesa-Lago.

En un artículo de opinión publicado este miércoles en el diario español El País, indicó que el balance de Raúl en siete años en el poder "muestra avances notables en reformas económicas, y en menos cuantía en las políticas".

El académico de la Universidad de Pittsburg explicó que son varias las reformas estructurales y no estructurales que ya aprobó Cuba, bajo el principio de que "el plan central predominará sobre el mercado y la empresa estatal sobre la no estatal".

Mesa-Lago destacó que es importante que en el siguiente paquete de reformas se incluya el complemento a la legislación para inversión extranjera y la eliminación de la doble moneda, aunque esto último más es difícil por la falta de una vía única en que se querría hacer.

Apuntó que en términos generales, las reformas en siete años de gobierno de Raúl Castro "están bien orientadas y han logrado mejoras, pero están obstaculizadas por excesivos controles y regulaciones, así como altos impuestos".

En cuanto a reformas políticas, sostuvo que son menores bajo un esquema en que persiste "el partido único, el control y la represión de disidentes, el monopolio de medios de comunicación, los sindicatos subordinados al gobierno y ausencia de derechos civiles y políticos".

Explicó que las reformas van lentas, y sus resultados también, como muestra el hecho de que el número de burócratas despedidos fue menor al anunciado inicialmente por la falta de creación de empleo en el sector privado.

Asimismo, abundó que las actividades iniciadas en las nuevas cooperativas fueron menores a las autorizadas, un gran número de hectáreas entregadas a usufructuarios no son productivas, y la venta de viviendas es menor de la programada.

Agregó que la reforma no muestra aún efectos macroeconómicos positivos, ni en la producción agrícola ni en general en el Producto Interno Bruto (PIB), a la vez que el número de beneficiarios de la asistencia social se recortó en los últimos años.