Llama Iglesia a honrar la sabiduría de los ancianos

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), presidida por el arzobispo Francisco Robles Ortega, llamó a la sociedad a cuidar de los ancianos y recordó la enseñanza divina: "Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano".

Con motivo de la celebración del día del Adulto Mayor, que se conmemora el 28 de agosto, el arzobispo de Guadalajara destacó que algunos pueblos, cediendo a una mentalidad que pone en primer término la utilidad inmediata y la productividad, han llegado a concebir la senectud de manera negativa, hasta relegar y olvidar a los adultos mayores.

"¡Cuántos abuelitos y abuelitas sufren, además del progresivo deterioro de sus capacidades físicas, motrices y mentales, soledad, desprecio y abandono!", indicó.

"¡Cuántos padecen pobreza, indigencia, explotación, discriminación, maltrato, diversas formas de violencia, carencia de servicios de salud y de oportunidades para seguirse desarrollando física, afectiva, intelectual, espiritual, social y laborablemente!", refirió, en un comunicado.

Frente a esta realidad, recordó que los adultos mayores ofrecen un aporte invaluable a la familia y a la sociedad.

Añadió que los adultos mayores ofrecen un aporte invaluable a la familia y a la sociedad. Incluso, señaló, "la fragilidad humana, que se hace más visible en la ancianidad, nos demuestra que todos nos necesitamos y nos enriquecemos mutuamente".

Los adultos mayores necesitan de los más jóvenes y los más jóvenes necesitan de los adultos mayores, quienes, como ha recordado el Papa Francisco, comunican a la familia "ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad", resaltó.

Enfatizó que particularmente el don de la fe le ayuda a descubrir que nunca esta solo; que Dios está con él, dando sentido a su vida y ofreciéndole una esperanza tan grande y definitiva, que hace que valga la pena el esfuerzo del camino.

Pidió procurar construir una sociedad que valore, respete, incluya, promueva y asista a los ancianos.

Resaltó que hay que reconocer, agradecer y apoyar aquellas loables iniciativas que les brindan cuidado y aquellas que les permiten seguir cultivándose física, afectiva, intelectual, espiritual y socialmente, y ser útiles a los demás