Cumplen 50 días en huelga de hambre reos en prisiones de California

Por lo menos 42 presos cumplieron hoy 50 días consecutivos en huelga de hambre en prisiones de California, en una medida de presión para que se elimine el castigo de encierro indefinido en solitario.

El ayuno inició el pasado 8 de julio cuando 30 mil presos se unieron, por primera vez sin importar su grupo étnico, en una manifestación de huelga de hambre en 13 prisiones en el estado.

Pero ahora la huelga de hambre se centra en la prisión de Corcoran, cerca de la frontera con Oregon, donde se ubica la mayoría de los presos sometidos al castigo en solitario.

El pasado 19 de agosto el juez federal Thelton Henderson autorizó que se alimente por la fuerza a los huelguistas de hambre, por vía intravenosa o una sonda nasal.

Según Henderson, los médicos de prisiones pueden obligar a alimentarse a los presos porque algunos reos estarían obligados por pandilleros a participar en la huelga de hambre.

La Coalición en Apoyo a los Presos en Huelga de Hambre y solidarios de los manifestantes aseguran que todos participan de manera voluntaria.

Unos 400 presos, de acuerdo con el Departamento de Correcciones de California, llevan más de una década encerrados en celdas de dos metros por metro y medio sin ventanas y absolutamente sin contacto con otros seres humanos.

Al menos un reo ha estado en esas condiciones durante más de 29 años.

Amnistía Internacional capítulo Estados Unidos y el Centro de Leyes Constitucionales presentaron demandas contra el gobierno de California con base en que, según convenciones internacionales, el castigo en solitario por más de 15 días es una violación a los derechos humanos.

Por su parte, el médico Corey Weinstein opinó este día que la huelga de hambre "ya es histórica porque será recordada como la ocasión en que los presos se unieron por sobre diferencias raciales y pusieron en riesgo sus cuerpos en demanda de justicia".

Weinstein, ex presidente del Comité de Derechos Humanos de la Asociación Médica Estadunidense, criticó a las autoridades carcelarias y dijo que si en realidad les interesa la salud de los presos, deberían iniciar un diálogo franco con los manifestantes.

Las autoridades se han limitado a informar que los presos participan amenazados en la huelga de hambre y que el castigo en solitario es para pandilleros peligrosos, que provocarían motines si estuvieran entre la población carcelaria.