Celebra Óscar Ruvalcaba 22 años de vivir una aventura dancística

Como una gran aventura en la que ha podido darle rienda suelta a la imaginación, definió Óscar Ruvalcaba la experiencia que ha tenido en 22 años de existencia de la compañía dancística que lleva su nombre.

Para el coreógrafo nacido en Guadalajara la danza es un estilo de vida, una forma de expresión sin palabras que recurre al cuerpo como medio de comunicación, como una forma de exteriorizar sentimientos e imágenes que llegan a su cabeza.

Entrevistado por Notimex, Ruvalcaba aseguró que desde muy joven tenía claro que quería hacer danza y cuando se dio cuenta que tenía habilidad para hacerlo decidió que no sólo quería bailar, sino también hacer coreografías, "no hay manera de evitar hacer lo que realmente quieres hacer".

Explicó que estos 22 años de existencia de su compañía, fundada en 1991, han sido difíciles pero a la vez gratificantes, pues ha tenido la oportunidad de experimentar y llegar a nuevos horizontes dancísticos.

Compartió que uno de los objetivos fundamentales de la compañía que lleva su nombre es la experimentación e investigación de nuevas técnicas, tarea que no ha sido sencilla ya que en ocasiones es complicado trasladar las ideas de los bailarines.

"El arte finalmente es un problema de cómo concretas aquello que solo tú puedes ver, de cómo lo pones en los cuerpos y a veces esos territorios son difíciles porque te lanzas un poco a ciegas a ver qué te encuentras", explicó.

Óscar Ruvalcaba es un referente indiscutible de la danza contemporánea mexicana, de joven ingresó a la Compañía Nacional de Danza (CND), pero la necesidad de expresarse libremente lo llevó a abandonar esta agrupación para formar su propia compañía.

Respecto al porque se ha mantenido alejado de las instituciones, el coreógrafo explicó que su decisión responde a que todas éstas tienen un perfil especifico de lo que se tiene que hacer y no dejan margen a la experimentación.

Abundó que en lo personal le interesa la investigación de nuevas técnicas y en las agrupaciones gubernamentales sólo se presentan montajes que ya tienen un perfil determinado, mismos que son unánimemente aceptados.

"Por eso llegue a la conclusión de que no me sentía cómodo en instituciones de este tipo, porque ahí eres solamente un bailarín, no tienes la posibilidad de alterar el trabajo de otros, entonces decidí que lo que yo quería hacer, era experimentar", acotó.

No obstante, Ruvalcaba señaló que ha sido difícil el mantenerse alejado de esta clase de compañías, ya que en ocasiones no se tiene trabajo y para poder seguir en el arte primero se tiene que solucionar la situación de vida, "hay días en que dices, ya no lo puedo manejar".

El coreógrafo explicó que al ser la danza una ocupación demandante que se realiza de forma grupal, es complicado tener lo básico para poder dedicarse de forma profesional, "no tienes ningún tipo de seguridad social, estás tu sólo con tu aventura".

Sumado, agregó, a que existe indiferencia, "no sólo de las autoridades, sino de la misma sociedad ante el trabajo que haces, ojalá se pudiera instaurar una política de educación general donde sensibilice a la población al consumo del arte".

Consideró que realmente es necesario esta clase de iniciativas, "no es más apoyos sino que la gente tenga la necesidad de consumirlos".

En su opinión la danza mexicana vive un momento muy bueno, ya que en la actualidad hay mucha más apertura y la calidad de los espectáculos ha aumentado considerablemente, incluso, ya existe la carrera de danza contemporánea.

El creador de "Himno" recordó que en los años 80 era muy poca gente la que se dedicaba a esta disciplina y con base en ello "el terreno ganado ha sido muchísimo".

En cuanto a la montaje "Carlota, la del jardín de Bélgica", con la que la compañía celebrará sus 22 años de existencia, Ruvalcaba expresó que este montaje surgió de su fascinación por el personaje de la emperatriz Carlota, quien llegó a México acompañando a Maximiliano.

"Me parece pertinente seguir reflexionando mucho, y preguntarnos qué está pasando en México, porque un pueblo que no piensa en su pasado está condenado a repetir la historia", aseguró el coreógrafo.

Para el coreógrafo la obra, que se alimenta del cabaret Dadaísta para reflejar la fragmentada psique de Carlota, se ha convertido en una pieza fundamental en la escena de la danza contemporánea mexicana.

No obstante, señaló que a lo largo de 10 años ha sufrido un proceso de edición, de depuración y de definición de temas y de personajes, ya que había varios elementos que no le parecían muy buenos.

Confesó que uno de sus objetivos con esta puesta en escena es el motivar el deseo de tener una mirada un poco más abierta a al proceso histórico y entender que finalmente se tiene que estar consciente del pasado.

"Creo que la historia determina en muchas cosas quienes somos en este momento y quienes seremos en un futuro, nos crea el interés por voltearnos a ver a nosotros mismos y tal vez tener un poco más de lucidez para comprender quienes somos", finalizó el coreógrafo.

La compañía de danza de Óscar Ruvalcaba celebrara 22 años de existencia con cuatro funciones de la obra "Carlota, la del jardín de Bélgica", a presentarse del 29 de agosto al 1 de septiembre en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (Cenart).