Es natural de los países el sentimiento nacionalista: Josefina Vázquez

En concepto, sentimiento, de nacionalismo, es decir de pertenencia a un grupo social, a un Estado-nación, es mutable y así debe de ser para conservar lo mejor de él, aseguró la historiadora Josefina Zoraida Vázquez y Vera.

Entrevistada por Notimex para aclarar lo que ese concepto significa, en las vísperas del llamado Mes Patrio, la doctora en historia, investigadora de El Colegio de México y especialista en el tema y en el siglo XIX en el país, dejó en claro que debe verse natural la formación del nacionalismo en los países y su cambio en el tiempo.

Por nacionalismo se debe entender esa serie de elementos que hacen sentir a una persona orgullo de pertenecer a un grupo social, a un Estado-nación, el cual tiene su base en el saber que se tiene un pasado común y se desea un futuro también para todos.

Son elementos y características de este conceptos la historia, la lengua, la religión, la cultura; contar con un territorio propio y tener un gobierno de todos.

Al respecto, la entrevistada recordó que en la construcción del nacionalismo en México, como en todos los países, ha sido determinante el Estado, a través sobre todo de la escritura de la historia patria.

Destacó que para la reafirmación de ese sentido orgulloso de pertenecer al Estado-nación mexicano, uno de los elementos más fuertes ha sido la religión, así como la lengua y la historia común, en la que hay factores mitológicos que reafirman el sentimiento de pertenencia.

La historiadora recordó que durante la época virreinal el lazo que unía a los habitantes de la Nueva España era el rey, pero al romperse esa liga con la Independencia los gobiernos resultantes tuvieron la necesidad de legitimarse y entonces optaron por la construcción y reafirmación del nacionalismo.

Detalló que una persona determinante en la creación de los mitos fundacionales de la historia mexicana "es don Carlos María de Bustamante, que empezó a ensalzar el indigenismo y la grandeza de los mexicas".

Esto también sirvió para rechazar todo lo que era español, etapa de la historia nacional en la que por supuesto hubo cosas malas.

Entonces, continuó, la construcción del nacionalismo en el país nació "torcida" desde el principio, porque si los mexicas hubieran sido tan benignos "los otros (grupos) indígenas no se hubieran aliado a los españoles" para derrotar al imperio azteca.

Al respecto, recordó: "Como decía (el historiador) Luis González: irónicamente la Conquista la hicieron los indios y la Independencia los españoles".

Sin embargo. acotó, no es un caso único, todas las naciones pasaron por una construcción del nacionalismo que tiene un lado no fundado en la realidad, y como ejemplo están los franceses.

Pueblo que cuando construyó su Estado-nación, es decir como se les conoce ahora con un territorio, lengua, gobierno y cultura única, no todos los grupos sociales que habitaban ese territorio hablaban francés, pero los otros fueron convencidos para pertenecer a esa nueva grandeza.

Y ese movimiento, ese sentimiento nacionalismo proveniente de la era napoleónica se corrió por toda Europa.

Se debe tomar como natural, entonces, al nacionalismo como razón de ser de un país, su imposición a los regionalismos, y que en México cayó bien ante los diferentes pueblos que lo habitaban y hoy en día aún sobreviven, expuso la especialista.

Por lo tanto, el grado de cohesión social que existe en México fue algo que construyó el Estado y para lo que costó mucho esfuerzo.

Dijo que "el nacionalismo tiene sus fases buenas, el de convencer a los ciudadanos de luchar por un porvenir compartido, pero tiene aspectos malos como estos mitos tan absurdos que parece que tenemos telarañas en el cerebro", los cuales fueron creados en un tiempo y hoy no son vigentes porque las cosas cambian.

Sin embargo, señaló que el cambio es algo que los mexicanos, y los humanos en general, detestan porque hay que acomodarse a las nuevas circunstancias, "pero creo que es necesario".

Por lo tanto, continuó, el nacionalismo no es inmutable, cambia, no obstante lo anterior, también "en algunos casos tiene sentido y en otros no", como en la época actual lo es hablar mal de México.

Porque si lo que se critica del país es cierto, se debe entender que eso también es "nuestra culpa", pero asimismo "debemos entender que el nacionalismo no es el 15 de septiembre sacar nuestra banderita, no es gritar ¡Viva México!", es "más bien querer un futuro común y de compartir un pasado común", subrayó la historiadora.

Expuso que en los países donde está más equilibrado este sentimiento se piensa que eso sí es nacionalismo, porque no estorba el progreso, a la vida, la cual es cambio.

Respecto al aparente riesgo que corre este concepto frente a la globalización, recordó al escritor mexicano Carlos Fuentes (1928-2013), quien decía que de todas maneras era optimista, porque si el nacionalismo va a desaparecer es porque no valía la pena.

El nacionalismo, resumió, es algo que tiene raíces más profundas y que con la sacudida globalizadora lo que va a sobrevivir es lo mejor de los elementos que lo componen, se conservará lo que vale la pena.

Pero se debe tener cuidado, y más en el caso mexicano porque aquí se ha destruido lo que fue del pasado prehispánico, y de las joyas provenientes de la época virreinal hay casos parecidos.

Vázquez y Vera dijo no creer aquello de que si se pierde el nacionalismo se pierde a la nación misma, "pero sí debilita el sentido de pertenencia, y eso es terrible", aunque insistió en que es natural que cambie y que termine con mitos nefastos.

Por la experiencia de la historia nacional, con las guerras con los franceses y los estadounidenses, el imperio de Maximiliano, pareciera que se necesitan momentos difíciles para reafirmar el nacionalismo, y que debe de terminar por construir uno mejor, más maduro, que lleve a la sociedad a colaborar con su gobierno, recomendó.

También propuso tener cuidado con el nacionalismo, vigilar que no haya excesos como ocurrió con el fascismo en Alemania e Italia, pero tampoco caer en el otro extremo, como lo es burlarse por ese sentimiento de pertenencia a una nación.

Rememoró al historiador Edmundo O´Gorman (1906-1995), quien al recibir el Premio Nacional de Letras, en su discurso titulado "Del amor del historiador por su patria", dijo que este sentimiento no es exaltar, es aceptar el pasado, que a pesar de conocer que se hicieron cosas malas saber que es parte de nuestra historia.

Es decir, abundó, todo hay que verlo con perspectiva y tener una nueva visión del nacionalismo, conocer lo que es válido, eliminar "esos mitos que son como telarañas y nos impiden ver con claridad cuál es el futuro". Eso implica reescribir la historia del país, cosa que ya la hacen los historiadores profesionales.

Josefina Vázquez es doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); tiene un doctorado en Historia de América por la Universidad Central de Madrid, en España, y estudios posdoctorales en Historia de Estados Unidos en la Universidad de Harvard.

Es investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México desde 1960. Recibió el Premio "Andrés Bello" que otorga la Organización de Estados Americanos en 1993, el Premio Nacional de Ciencias y Artes que otorga el gobierno federal en 1999 y la Medalla 2008 del Gobierno del Distrito Federal.

Es miembro de número de la Academia Mexicana de Historia desde 1978 y actualmente profesora-investigadora emérita de El Colegio de México y del Sistema Nacional de Investigadores.