Diseña UADY cámaras para medir gas metano generado por rumiantes

Investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UADY diseñaron, construyeron y pusieron en operación las primeras cámaras en México para la medición de gas metano generado por el ganado vacuno.

El integrante del Cuerpo Académico de Nutrición de Rumiantes y Medio Ambiente del Trópico de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Juan Carlos Ku Vera, destacó que estos instrumentos permitirán estudiar con exactitud el impacto que tiene la producción ganadera asociada a la generación de gases de efecto invernadero.

Una vaca puede generar en promedio entre 400 a 450 litros de gas metano o entérico de origen pecuario al día, empero el reto actual es buscar alternativas de alimentación que generen menos gases en los rumiantes y esto pueda comprobarse mediante esquemas científicos.

Explicó que una de las características de las cámaras de respiración es que permite la estancia de animales dentro de ellas, en las cuales se les suministra alimento en cantidades adecuadas, agua, condiciones apropiadas de temperatura, aire y confort.

Durante el proceso de rumen, el animal eructa y elimina el gas metano, el cual es extraído fuera de la cámara, cuantificado y almacenado.

Ku Vera expuso que las primeras mediciones establecen es posible reducir un 30 por ciento el proceso de emisión de metano, mediante el cambio de la dieta del animal, lo que permitiría a México demostrar su esfuerzo por cumplir con los tratados internacionales en la materia.

Estas cámaras, detalló, forman parte de un proyecto en el que se propone el cambio de dieta de los animales por especies silvestres, básicamente de la familia de las saporinas, como el Enterolobium cyclocarpum, cuyo consumo permite al ganado reducir la producción de gas metano.

El estómago de los rumen es como una cámara donde se fermentan en forma anaeróbica carbohidratos estructurales -celulosa- de los pastos, por acción de baterías y protozoarios. Un cambio de la dieta exclusiva de pasto por el empleo de E. cyclocarpum, puede reducir la población de los protozoarios y con ello la generación de metano.

Sin embargo, expuso, la utilización de E. cyclocarpum o de la Leucaena que crece a lo largo de todo el país y se ha adaptado al clima, además de reducir costos al producto por compra de pastos o de gramíneas, también se ha comprobado permite una mayor ganancia de peso del animal.

Muchas de estas especies que se encuentran en las diversas regiones del país, pueden ser no sólo una alternativa de mejoramiento ambiental, sino también una posibilidad para aminorar el impacto negativo de la actividad ganadera extensiva, asociada a la deforestación.

El especialista expuso que cualquiera que sean los cambios para la eficiencia en la producción ganadera, como el paso del sistema pastoril al silvopastoril, es necesario una medición efectiva de los efectos que esto tienen en especial para el medio ambiente.

De ahí, citó que las primeras cámaras de respiración fueron creadas en 1894 en Alemania y hoy son de uso es común en naciones como el Reino Unido, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Brasil, Estados Unidos, entre otros, para la medición del gas, empero en México hasta hace unos meses eran inexistentes.

Una cámara de este tipo, explicó, tiene costos de hasta un millón de dólares, pero basados en los principios de las que se han desarrollado en otros países, estudiantes de maestría y doctorado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, redujeron este costo a 900 mil pesos, con apoyos del Conacyt.

Explicó que para México "ya no hay tiempo" y para que pueda cumplir con el proceso de medición de gas entérico de origen pecuario, y acreditar sus compromisos internacionales, se necesita más apoyos para la construcción de este tipo de cámaras en otras partes del país.

Señaló que en la actualidad este proyecto también cuenta con asesoría de especialistas de al menos tres países, así como del Colegio de la Frontera Sur y del Cinvestav, dada la importancia que tiene este tipo de proyecto de medición a nivel mundial.

Ahora, apuntó, el reto que tenemos es lograr complementar este equipo y ahora no sólo podamos medir la cantidad de CH4 que emite la ganadería al medio ambiente, sino también el nivel calórico de los animales y el impacto que este tiene en el medio ambiente.