Gibraltar, 300 años de desacuerdo entre España y Reino Unido

España y Reino Unido cumplieron este año tres siglos de desacuerdo por el contencioso de Gibraltar, una pequeña península en la costa sur española, ahora convertida en colonia británica, de fuerte actividad económica y movimiento militar.

El Peñón para los españoles, y la Roca para los británicos, tiene una superficie de 6.8 kilómetros cuadrados y una longitud de 1.6 kilómetros, dentro de un istmo frente a la bahía de Algeciras, donde habitan más de 28 mil personas.

La posesión de Reino Unido de este espacio es consecuencia de la Guerra de Sucesión en España, en la que participaron otras potencias coloniales, unos en ayuda del archiduque Carlos V de Austria, y otros a favor de Felipe V, que finalmente fue reconocido como rey de España.

Las fuerzas anglo-holandesas llegaron a Gibraltar en medio de esa guerra el 4 de agosto de 1704, lo que obligó a la mayoría de pobladores y autoridades a abandonar el lugar, al negarse a apoyar a Carlos de Austria, y se establecen en San Roque y en Algeciras.

El Tratado de Paz y Amistad de Ultrech, firmado el 13 de julio de 1713, precisa que el Reino de España cede a Gran Bretaña Gibraltar, con una cláusula de que en caso de abandono España tomará la soberanía del lugar.

A lo largo de tres siglos han sido muchos los intentos de España por recuperar ese espacio, clave para estrategias militares y control del acceso oeste del Mediterráneo, y del paso por el estrecho que separa al continente africano, y en todos ha fracasado.

En el siglo XVIII se acordó la creación de una zona neutral en el istmo entre las partes, para aligerar las tensiones, y España acusa a los británicos de ocuparla en 1909 (más de la mitad de los 1.06 kilómetros donde levantaron la frontera) y ser el origen de los problemas actuales con Reino Unido.

Gibraltar fue pieza importante para Reino Unido durante la II Guerra Mundial, tanto para aprovisionamiento de buques y aviones, y para ello construyó un aeropuerto (en la parte ocupada del istmo) que España no quiso reconocer como punto de conexión con su territorio.

En 1830, Gibraltar había recibido el estatus de colonia por parte de Reino Unido; en 1946 la inscribió ante Naciones Unidas como territorio no autónomo, pero España planteó en 1960 el caso en el comité de descolonización y se emitieron varias resoluciones para resolver el caso.

En 1967 Reino Unido organizó un referéndum entre los gibraltareños, que tuvo como resultado que solo el 0.3 por ciento de sus habitantes estuvo a favor de integrarse a España, y en 1969 la corona británica le concedió el estatus de Territorio de Ultramar.

Con este nuevo marco, Gibraltar obtenía competencias de gobierno, pero dejaba a Reino Unido los asuntos de Defensa y Política Exterior, y en respuesta España cerró la frontera desde 1969 hasta 1982, cuando el gobierno del socialista Felipe González abrió el paso peatonal.

Desde entonces, España y Reino Unido firmaron varias declaraciones para acelerar el diálogo sobre Gibraltar, tratar la situación en el marco de la Comunidad Económica Europea (CEE) después Unión Europea (UE) y entre 2001 y 2002 hablaron de la "cosoberanía" que nunca se acordó.

En respuesta a esos intentos, el gobierno de Gibraltar organizó en noviembre de 2002 un nuevo referéndum sobre la soberanía compartida, en que votaron 17 mil 900 gibraltareños en contra de esa propuesta, y solo 187 apoyaron ese plan hablado por José María Aznar y Anthony Blair.

En 2004, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero planteó el Foro de Diálogo sobre Gibraltar como una iniciativa dirigida a favorecer la cooperación en beneficio de los ciudadanos del Campo de Gibraltar (la zona fronteriza y alrededores) y de Gibraltar, que tuvo en 2006 algunos avances.

Según el gobierno español, "el Foro quedó bloqueado como consecuencia de la insistencia por parte de Gibraltar de utilizar las conversaciones sobre aspectos técnicos y cooperación local para avanzar en sus pretensiones en materia de soberanía".

El gobierno de Mariano Rajoy no quiere reconocer los acuerdos de cooperación alcanzados por Rodríguez Zapatero, y plantea "un nuevo esquema de cooperación regional centrado únicamente en cuestiones que atañen directamente a la cooperación entre los habitantes de uno y otro lado de la Verja".

Con ese esquema, el gobierno español plantea que los problemas actuales sean dialogados por España y Reino Unido, así como por las autoridades locales gibraltareñas y de las regionales españolas (la Junta de Andalucía).

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