Desafiante ex alto cargo del PC chino niega cargos y rechaza acusación

El ex dirigente chino Bo Xilai, cuyo juicio por corrupción, malversación y abuso de poder comenzó la víspera, negó hoy los cargos de los que se le acusan y rechazó los testimonios de su esposa y los de un estrecho colaborador.

El juicio contra Bo, de 64 años, ha generado un gran interés mediático, al ser el mayor cargo del Partido Comunista de China en ser juzgado desde 2008, y por ser el primer proceso que se lleva a cabo bajo el mandato del presidente Xi Jinping.

Con evidentes muestras de cansancio y vestido con una camisa blanca, Bo negó en las audiencias de ayer y hoy que -como le acusó su mujer, condenada a cadena perpetua por asesinato- haya desviado fondos públicos a cuentas de la familia.

"Gu Kailai está loca", dijo Bo, según los resúmenes del proceso hechos públicos por la prensa oficial china, puesto que los periodistas extranjeros tienen vetado el acceso a la sala de audiencias del tribunal de Jinan.

Asimismo, el que fuera uno de los candidatos más sólidos para ocupar un alto cargo en el Estado, dijo que fue "coaccionado" para admitir, previamente, algunos de los delitos que se le imputan ante los investigadores, en un desafío a las autoridades.

Considerado una de las figuras más prominentes del Partido Comunista de China, Bo, hijo de un ex ministro y ex revolucionario, fue apartado del poder y cesado de sus cargos después de que en marzo de 2012 estallara su caso por corrupción a raíz del asesinato del británico Neil Heywood a manos de su esposa.

Las investigaciones policiales y de la prensa extranjera sobre la familia Bo destaparon una inmensa trama de corrupción, intrigas políticas y abuso de poder que puso en jaque la honorabilidad de los cargos del Partido Comunista de China en un momento de gran importancia para China, puesto que ese mismo año se debía nombrar a la quinta generación de líderes.

Este juicio, que debería durar pocos días, abre la vía para poner fin a este escándalo político -el mayor en décadas en China- que no sólo ha provocado la caída de Bo, sino que también desembocó en una condena a cadena perpetua para su esposa por asesinato, y la condena a 15 años de prisión para su mayor colaborador, el jefe de la policía Wang Lijun.