Abordan la obra de Monsiváis en el ciclo "Cronistas contemporáneos"

El legado literario de Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 1938-2010) fue analizado esta noche dentro del ciclo "Cronistas contemporáneos", del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

A la sesión, titulada "Memoria de tinta: Monsi cronista", fueron invitados Elena Poniatowska, Fabrizio Mejía Madrid y Pável Granados.

La Coordinación Nacional de Literatura del INBA programó la actividad en la acogedora Capilla Alfonsina, ubicada en la colonia Hipódromo Condesa de la Ciudad de México, recinto en el que las actividades literarias y culturales se realizan bajo el régimen de entrada libre para todos.

Monsiváis, conocido cariñosamente como "Monsi", fue una de las voces más reconocibles del panorama intelectual, no sólo mexicano sino latinoamericano.

Participó en múltiples foros como revistas, programas de radio, televisión, periódicos, museos, películas y antologías. Y fue, antes que nada, un mexicano y una figura pública. Escuchado y leído por muchos, reconocido por todos.

Monsiváis, quien fue considerado el "cronista de la Ciudad de México", creó un estilo literario que incluso Octavio Paz se declaró incapaz de describir.

Él mezcló ensayo, aforismo, chiste, e incluso relajo y testimonio, "de ahí que inaugurará lo que conocemos hoy como la crónica latinoamericana", comentó Fabrizio Mejía Madrid.

De acuerdo con narrador y periodista, las aportaciones de Monsiváis a la cultura fueron fundacionales. "Su enorme literatura es, como la de Karl Kraus, una forma de la atención. La modernidad en contra del anquilosamiento", expresó.

La pluma de Monsiváis, añadió, "buscó siempre crear juegos, argumentar, hacer entrar en el pensamiento y en la gran conciencia pública".

Mejía Madrid tuvo su primer acercamiento con "Monsi" a través de sus libros. Sin embargo, fue minutos después del terremoto del 85 que pudo ver al humano detrás del periodista.

"Lo encontré en la esquina de mi casa, en la colonia Portales. Estábamos a punto de vivir lo que fue la época del rescate más importante del siglo XX, todos fuimos hermanos, Monsiváis junto con otros", relató.

La figura literaria de Carlos Monsiváis buscó valorar, crear conciencia, un despertar. Sus antologías son, quizá, su lado más obvio.

Pero también su prosa irrepetible, llena de sobreentendidos, alusiones, parodias y burlas para un país de lectores que necesitaba un nuevo barroco para tratar no de explicarse las cosas que suceden, sino urgida de no tomarse en serio tanta calamidad que se ve.

"Monsiváis buscaba un despertar nacional, una respuesta a las preguntas ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué quedarnos callados? y ¿Por qué no alzamos la voz? Marchamos, leemos, argumentamos.

"Monsi estaría maravillado del despertar juvenil y los movimientos democráticos que se crean en las redes sociales. Eso era lo que él quería ver, la unión del pueblo ante un bien común", finalizó.