Celebra obispo Felipe Arizmendi 50 años de ordenación sacerdotal

En la Catedral de la Paz, sede de la diócesis que preside, el obispo Felipe Arizmendi Esquivel celebró 50 años de ser ordenado como sacerdote católico.

El acto, se anunció como una celebración sencilla, sin aspavientos, y así fue, pero también una fiesta de gran riqueza espiritual y cultural, que motivó la emoción y la alegría del prelado.

Acompañado de 15 obispos, cientos de sacerdotes y diáconos indígenas y de miles de feligreses, Arizmendi Esquivel inició su celebración escuchando una carta que le envió el Papa Francisco.

En la misiva le recordaba que él fue designado como prelado cuando el ahora beato Juan Pablo II lo llamó para ser el obispo de la diócesis de Tapachula.

Luego escuchó la música tradicional de los indígenas tzotziles y tzeltales que al son de sus chinchiles (maracas hechas con huesos de gallina y pequeñas calabazas secas) tocaron y bailaron la "Danza del Caracol", con la que inician toda ceremonia importante porque con ella se pide permiso y perdón a Dios para ser dignos de acercarse a él.

Pletórica la Catedral no fue suficiente para albergar a la feligresía indígena y no indígena que acompañó al jerarca católico y con la cual agradeció a Dios haber sido ordenado como sacerdote un 22 de agosto de 1063 en el seminario menor de Toluca, Estado de México.

En su homilía recordó que, a su llegada, adoptó los resolutivos que el sínodo diocesano y fue la guía de su trabajo espiritual.

"Nos esforzamos con el obispo auxiliar, Enrique Díaz, por ser una iglesia autóctona liberadora, evangelizadora, servidora bajo la guía del espíritu tratando de vivir estas dimensiones en concordancia con el Concilio Vaticano II", subrayó.

Agregó que repasando las diversas etapas de su vida sólo puede ver la gran misericordia del Señor, "no cabe en mi corazón mi gratitud con Dios y la comunidad, pues no sólo son 22 años en Chiapas, sino también 28 más de servir en otras dimensiones".

Aseveró que ha tenido muchas satisfacciones, aunque no le han faltado las cruces, la persecución, las desconfianzas, los reclamos, "pero resalta más que nada la bendición de Dios, no puedo explicar de otra manera sino que es la gracias de Dios".

Al final de la misa solemne, el prelado convivió con sus invitados en el seminario diocesano, en donde anunció que el fin de semana ordenará a dos sacerdotes más y dos diáconos transitorios.