Persiste el odio contra minorías en Myanmar: ONU

Myanmar avanzó en materia de derechos humanos, pero la falta de una reconciliación entre grupos étnicos y las instigaciones al odio contra las minorías religiosas necesitan medidas urgentes para evitar la violencia, señaló la ONU.

El relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la situación de los Derechos Humanos en Myanmar, Tomás Ojea Quintana, presentó sus observaciones tras finalizar una visita oficial de dos semanas a Myanmar.

Indicó que entre los asuntos que requieren atención inmediata figura la separación de comunidades en el estado de Rakhine, en el norte de Myanmar.

"Estoy preocupado por la política de separación y segregación, que se aplicó al principio como una medida transitoria y que se ha convertido en permanente y afecta principalmente a la comunidad musulmana", sostuvo.

Los musulmanes se encuentran en campamentos de desplazados y no tienen libertad de movimiento, abundó el relator.

Myanmar necesita esforzarse para cumplir con su obligación de contener la diseminación del discurso de odio por medio de mensajes públicos, de la aplicación de leyes y del trabajo de las fuerzas de seguridad dentro de los estándares mundiales de derechos humanos, recomendó.

Ojea Quintana recordó que el 19 de agosto pasado el convoy en el que viajaba fue atacado por unas 200 personas en la localidad de Meiktila, uno de los lugares en donde en marzo pasado estalló la violencia entre budistas y musulmanes en el centro del país.

Nadie resultó herido en el incidente, aunque el relator de la ONU se vio obligado a suspender su visita a un campo de desplazados, en donde residen unos mil 600 musulmanes.

"El miedo que sentí durante el incidente, sentirme totalmente desprotegido a pesar de las cercanas patrullas de policía me dio una visión del miedo que los residentes pudieron haber sentido al ser perseguidos por violentas turbas durante la violencia de marzo" pasado, indicó el enviado de la ONU.

Destacó que lo más preocupante fue que la policía se limitó a observar la agresión sin intervenir para detener a la multitud que golpeaba los vehículos y les lanzaba proyectiles.

El experto discutió el incidente con las autoridades y reconoció que en los días subsiguientes contó con la protección necesaria.

Sin embargo, el portavoz del presidente de Myanmar, Ye Htut, desmintió la versión del enviado de la ONU e indicó que el grupo que se congregó alrededor del vehículo sólo pretendía entregarle una carta y una camiseta.