Quiere Manning vivir como mujer y llamarse Chelsea

Bradley Manning quiere vivir el resto de su vida como mujer bajo el nombre de Chelsea y planea iniciar un tratamiento a base de hormonas con ese propósito, anunció hoy el exanalista del Ejército.

Manning, quien el miércoles fue sentenciado a 35 años de prisión por haber filtrado miles de documentos clasificados a la red WikiLeaks, hizo el anuncio en una declaración dada a conocer por su abogado defensor en una aparición en la cadena de televisión NBC.

"Conforme transito a esta fase de mi vida, quiero que cada uno conozca mi persona real. Soy Chelsea Manning. Soy una mujer", dijo el exanalista de inteligencia del Ejército de 25 años de edad.

Manning agregó: dada "la manera como me siento, y lo he sentido desde mi infancia, quiero empezar una terapia con hormonas tan pronto como sea posible".

La crisis de identidad de género de Manning fue exhibida de manera clara durante la fase de sentencia del juicio que enfrentó en el Fuerte Meade de Maryland, cuando se dio a conocer una fotografía en que luce una peluca rubia y con maquillaje en el rostro.

David Coombs, el abogado defensor de Manning, dijo a la NBC que confía que la prisión militar del Fuerte Leavenworth en Kansas, donde Manning servirá su condena, puede atender este requerimiento.

"Si en el Fuerte Leavenworth no puede, voy a hacer todo lo que está en mi poder para asegurar que ellos sean obligados a hacerlo", dijo.

Manning, quien enfrentaba el prospecto de cárcel de por vida, fue encontrado culpable de 20 cargos menores que incluyen descargar información confidencial y hacerla pública de manera ilegal a través de WikiLeaks, y robo de propiedad del gobierno.

El mes pasado Manning ofreció disculpas por haber filtrado más de 700 mil documentos y videos sobre las guerras de Afganistán e Irak, expedientes de detenidos en Guantánamo y miles de cables diplomáticos.

Uno de los que mayor impacto tuvo fue un video grabado desde un helicóptero de guerra estadunidense que muestra el momento en que dispara contra sospechosos de ser insurgentes en Bagdad en 2007, matando a varios civiles, incluyendo dos periodistas.

El gobierno insistió que sus acciones pusieron en riesgo a Estados Unidos, así como a informantes y fuentes de información que exhibió con las filtraciones.