Han pasado 15 años sin Elena Garro

A 15 años de la muerte de la narradora, dramaturga y periodista Elena Garro, que se cumplen este jueves, es recordada como la precursora del realismo mágico, sobre todo en teatro.

Considerada una mujer colmada de contradicciones y enigmas, Garro logró convertirse en canon de la literatura mexicana, cuya obra se ha convertido en un referente obligado para los mexicanos.

De padre español y madre mexicana, Elena Garro vino al mundo el 11 de diciembre de 1916, en Puebla, y desde pequeña se distinguió por ser una niña hiperactiva que vivió una infancia alegre.

Datos biográficos difundidos por la "redescolar.ilce.edu.mx", señalan que llegó a la Ciudad de México para estudiar Literatura en la Universidad Autónoma de México; periodo en que conoció al escritor Octavio Paz (1914-1998), quien tiempo después se convirtió en su esposo y padre de su hija Helena.

Con el impulso de Paz, Elena comenzó a escribir y fue por aquellos años que redactó lo que se considera su obra cumbre: "Los "Recuerdos del porvenir".

En 1937 contrajo matrimonio con Paz y lo acompañó a España, de donde regresaron un año después. Tuvieron una hija, Helena, y finalmente se divorciaron en 1959.

En esta etapa Garro decidió alternar su residencia en Estados Unidos y España, y entrados los años 70, luego de las acusaciones, de amplia participación en el movimiento estudiantil de 1968, de parte de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) y Luis Echeverría (1922) fue señalada y su obra relegada.

La escritora acusó a los intelectuales de esta campaña negativa, lo que le valió momentos de desprecio, humillación y señalamientos, que la hicieron exiliarse en Francia.

Tiempo después regresó a México y se estableció en Cuernavaca, Morelos, donde vivió de manera modesta al lado de su hija y 14 gatos.

Se dice que en sus últimos años no escribió y en que sus últimas apariciones manifestó su deseo por ser aclamada en vida, mientras aún respiraba.

Su último aliento ocurrió el 23 de agosto de 1998, a la edad de 77 años, luego de perder la batalla contra el cáncer de pulmón que padeció.

Empero el trabajo de Patricia Rosas Lopátegui, su biógrafa, ha permitido redimensionar la obra de esta notable mujer que tuvo el poder de expresarse, de mostrarse mediante su literatura y que a pesar de sus circunstancias no tuvo miedo de decir lo que pensaba.

Como periodista entrevistó a notables personajes como Frida Kahlo (1907-1954) y Pablo Neruda (1904-1973), y realizó investigaciones en torno al reparto agrario y la condición de las mujeres presas en México.

A lo largo de su trayectoria recibió diversos reconocimientos, entre los que destacan: el Premio "Xavier Villaurrutia", en 1963, por "Recuerdos del porvenir"; el Premio Grijalbo en 1989, Premio Bellas Artes de Narrativa Colima en 1996 y el Premio "Sor Juana Inés de la Cruz", ese mismo año.

"Felipe Ángeles", "Un hogar sólido", "La mudanza", "Testimonios sobre Mariana", "Mi hermanita Magdalena", "Andamos huyendo Lola", "La culpa es de los tlaxcaltecas", "Un corazón en un bote de basura" y "Revolucionarios mexicanos", son parte de la obra de Garro, convertida en un símbolo de la literatura nacional.