Llega la obra "Adiós Carlota" al Foro Shakespeare

La historia de los últimos momentos de Carlota, la Emperatriz de México, recreada por una mujer anciana con sentimientos, sueños y pesadillas, a través de títeres de varilla corta, es lo que ofrece la puesta en escena "Adiós Carlota".

Presentada hoy en función para los medios en el Foro Shakespeare, esta obra muda, bajo la dirección de Artús Chávez, estará en temporada los sábados y domingos del 17 de agosto al 7 de octubre

La puesta en escena presenta una conmovedora historia sobre el personaje histórico, junto con Maximiliano, cuyos títeres fueron creados con casi exactitud en el aspecto físico.

Cuenta con una escenografía muy bien diseñada, que incluye un tocador y una cama, que en ocasiones remitían a un gran salón de baile, siempre acompañada por la música y un personaje más en el montaje, la pianista Deborah Silberer.

Un manejo excelente a cargo de los titiriteros, quienes trabajaron perfectamente cada uno de los movimientos de los títeres de varilla corta, pues hasta tres personas se encargaban de uno de ellos, para darle vida y actuación y transmitir el discurso escénico sobre lo que seguía en el texto de la obra.

La puesta en escena trata sobre los últimos momentos de Carlota, una anciana que en su recámara empieza a recordar aquellos momentos felices que vivió con Maximiliano, como aquellos abrazos tiernos, pero sobre todo los bailes que se hacían en el gran salón.

Sin embargo, en sus sueños aparecía una serpiente que entristecía todo lo maravilloso y tierno que fue su vida, pero que al ver la figura de Maximiliano pasaba. Todo desarrollado en un ambiente onírico, donde no se sabe si es un sueño, una fantasía, una regresión o simplemente un hecho artístico.

En conferencia de prensa, Gerardo Ballester, creador del concepto, comentó que es especialista en animación cinematográfica, sin embargo le nació la inquietud que a través de este medio pasara de las dos dimensiones que en términos generales ofrece la pantalla a las tres que ofrece un teatro.

La escenografía está concebida a través de objetos de pequeña escala, cuyo diseño estuvo a su cargo, con la asesoría de Jorge Ballina; al frente solo hay una estructura -un cuadro- que hace que este montaje se pueda presentar prácticamente en cualquier lugar, el único requisito indispensable es que cuente con un piano.