Celebran niños su día por adelantado con la Compañía Nacional de Danza

Ratones, gatos, conejos y hasta mosquitos; niños majaderos, brujas y hasta canicas saltarinas protagonizaron esta tarde un colorido desfile de entrañables personajes que han poblado la infancia de varias generaciones y que siguen siendo las delicias de quienes escuchan la música de Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri, en el programa que la Compañía Nacional de Danza (CND) dedicó a los niños en su día.

La Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU) se convirtió en escenario de un divertido viaje por el imaginario del compositor veracruzano, y fue el propio "grillito cantor", quien introdujo al público al mágico mundo de sus canciones, con coreografía de José Luis González, arreglos musicales del fallecido Eugenio Toussaint e iluminación de Rafael Mendoza.

Vistoso también resultó el vestuario a cargo de Jerildy Bosch y la escenografía de Alain Kerriou, para deleite de chicos y grandes que se dieron cita, algunos para recordar, otros para conocer el repertorio del autor de piezas como "El ratón vaquero", cuyas alegres notas al ritmo de polka encendieron el ánimo y provocaron los primeros aplausos.

Antes, una voz en off recordó a los asistentes que el secreto de la felicidad es no dejar de admirarse ante las cosas pequeñas, que es triste dejar de ser niños, cuando esto implica dejar de disfrutar de las sorpresas que tiene la vida.

Uno tras otro transcurrieron los cuadros, desde el famoso ropero de la abuelita, de "Di por qué", fueron desfilando por la escena, con elegantes pasos, saltos y cabriolas alegres de los bailarines de la CND, el "Gato carpintero"; unos graciosos "Conejos panaderos" e inquietas gotas de agua que acompañaron a "El chorrito", para luego dar paso a un escuadrón de "Mosquitos trompeteros".

De punta a punta en la escala musical, transcurrieron también los géneros musicales, para dar paso también a la cadencia latina impresa en el "Negrito sandía" o la "Negrita cucurumbé" o el tap del "Negrito bailarín".

Pero la música es universal y Cri Cri también, por eso no extrañó en escena "El baile de la J", con su zapateo ibérico, o el salto al continente asiático donde un colorido dragón emergió de la lateral izquierda del escenario para anunciar la llegada de "El chinito del jarrón"; o al Medio Oriente donde bailarinas exóticas rodearon a un excéntrico sultán.

Luego, un sótano apareció en escena para escuchar al ratón que con bríos y una coreografía romántica, plagada de giros y saltos, animó a la "Muñeca fea".

La escena permaneció en penumbra ahora para la llegada de "Las brujas", esas que se esconden "bajo las camas" y están ahí para castigar a los niños que se portan mal, y si de malcriados se trata, ahí apareció el protagonista de "La merienda", ese con el que más de uno de los niños del recinto se pudo identificar, pues en medio de la oscuridad se escuchó el "igual que tú de berrinchudo (a).

Para cerrar, un colorido desfile de canicas saltarinas se apoderó del entarimado para mostrar en todo su esplendor la técnica de los bailarines, la espigada figura de ellas, o el torneado y musculoso cuerpo de ellos.

Un gran aplauso arropó a los ejecutantes que, bajo la dirección de Laura Morelos, cerraron todos al unísono, con la música del "Ratón vaquero", en medio de una lluvia de papeles multicolor y de grandes globos que obsequiaron a parte de la concurrencia, que se disfrutó de una agradable presentación de la compañía que este 2013 está celebrando medio siglo de trayectoria.