El robot es la proyección del hombre que quiere ser Dios: Pixel Pancho

Al definir la instalación creada con metal y pasto en el interior del Museo Universitario del Chopo (MUCH), el artista urbano Pixel Pacho expresó anoche con modulación poética: "Son dos robots que se abrazan..., duermen... y buscan el calor de la madre tierra...".

Nacido en 1984 en los Alpes del norte de Italia, el artista urbano Pixel Pancho explicó a Notimex, en entrevista apenas terminada la obra y antes de mostrarla al público que impaciente aguardaba fuera del recinto museístico -ubicado en Buenavista-, que el robot sigue siendo la constante en cada una de sus obras.

"Eso viene desde los años de mi infancia. Pertenezco a la generación de los 80, cuando se dio el boom de la tecnología, las computadoras y la Internet", explicó el artista. Y en esa vorágine técnica y científica, los robots ocuparon un sitio privilegiado en el interés y la atención de los chicos de esa década.

"Un día estaba yo en el jardín de la casa de mis padres, un área verde chiquilla, y me acordé de una escultura muy famosa, una máquina que recoge el pasto en un parque. Desde entonces, creció en mi mente la idea de integrar metal y pasto, lo vivo y lo muerto, Es decir, el metal se oxida, el pasto muere", añadió.

Sin embargo, advirtió Pixel Pacho, más que el robot por sí mismo, la médula de su obra radica en lo que simboliza el robot. "El robot es la proyección del hombre que quiere ser Dios, porque el ser humano que pretende dar vida a una máquina, y que ésta sea a su imagen y semejanza, pretende emular a Dios".

La pieza que construyó con sus propias manos, y con el apoyo de un equipo de cinco hombres y una mujer, permanecerá en el MUCH hasta el 26 de mayo entrante, "pero podría quedarse un poco más para que pueda ser admirada por el mayor número de personas posible, gente apasionada con el arte urbano".

Aunque el artista tuvo desde el principio un concepto muy claro y un discurso estético perfectamente definido en torno a esa instalación, dejó que el "opening" transcurriera naturalmente y que cada espectador interpretara la pieza acorde con sus experiencias y vivencias personales, su infancia, sus fobias y sus filias.

La pieza mide 10 metros por 5 metros de base y alrededor de 2.5 metros de alto. Sobre una cama de pasto, descansan los dos robots confeccionados con residuos de lo que un día fueron herramientas y objetos de uso doméstico o industrial. A la vista, un par de robots que, efectivamente, se abrazan en un aparente sueño.

Pixel Pancho, aseguró, dedica esta instalación a toda la gente del mundo que tiene un objetivo en la vida, "a todos aquellos que no se dejan llevar por la superficialidad y que con el objetivo de su vida seguramente harán algo de valor para ellos mismos y para la humanidad en su conjunto", como él mismo.

El entrevistado aprendió a hablar español en España, donde cursó la Carrera de Bellas Artes en Valencia y tras esos estudios permaneció radicado ocho años en esa nación europea. "Este es mi segundo viaje a México y espero que no sea el último, porque es un país que me trata bien y yo amo realmente".

Pixel Pancho, considerado una de las figuras más destacadas de la escena del street art internacional, intervino recientemente las paredes de la Galería Sur Museo del Chopo, la cual dialoga con la pieza instalación que anoche creó frente a ese enorme mural. "Ambos, mural e instalación, forman un sueño", concluyó.