Realizan homenaje a aeromédico fallecido en accidente

Hoy, en homenaje a Pablo Héctor Vicente, aeromédico de la Cruz Roja que falleció cuando prestaba su servicio en una ambulancia aérea que se desplomó, se activaron sirenas de ambulancias que recorrieron el Centro Histórico.

Una veintena de ambulancias de la Cruz Roja, así como del cuerpo de Bomberos, de Protección Civil y de otras fuerzas de rescate, acompañaron al Técnico en Urgencias Médicas (TUM) en su último servicio.

En punto de las 15:00 horas, el féretro blanco que guarda los restos mortales del Pablo salió por última vez de las oficinas centrales de la Cruz Roja Mexicana Delegación Oaxaca, desde donde partió hacia uno de los descansos de esta municipalidad tras un homenaje de cuerpo presente.

Sus compañeros subieron a las ambulancias para acompañar al paramédico de 37 años de edad, 17 de los cuales fueron al servicio de la Cruz Roja, como fue su sueño, según palabras de su madre, María del Carmen Vicente León.

"El sueño de mi Pablito desde pequeño era que cuando fuera grande sería médico para ayudar a la gente", dijo su madre al recordar que los problemas económicos de la familia lo obligaron a dejar sus estudios de Medicina en el último semestre para trabajar y ayudar a la familia.

No obstante, sus deseos de ayuda se sobrepusieron a las limitaciones económicas y tras su ingreso al grupo de Técnicos de Urgencias Médicas de la Cruz Roja, en 1996, continuó su preparación como Técnico de Montaña y Rescate Urbano a lo largo de su carrera.

Esta preparación lo llevó a formar parte del equipo de ayuda en la Costa oaxaqueña durante el paso del huracán Paulina en octubre de 1997.

Además de esta labor, el aeromédico disfrutaba enseñar a leer y a escribir a otras personas, narró su madre, por lo que durante un tiempo también formó parte del equipo de enseñanza del Instituto Estatal de Educación para Adultos.

Generación tras generación, estudiantes conocieron a Pablo, a quien describen como una persona sonriente, responsable y con un gran sentido de solidaridad.

Con esta misma solidaridad, la tarde del 24 de abril Pablo subió a la ambulancia aérea desde la región Mixteca hacia la capital oaxaqueña para brindar atención médica a un pequeño paciente de 24 horas de nacido, quien debía ser trasladado a un hospital de la ciudad para ser atendido por Síndrome de Dificultad Respiratoria.

Sin embargo, cinco millas antes de llegar al aeropuerto de esta capital, el helicóptero en el que Pablo, el pequeño recién nacido, su padre y el piloto Guillermo Chávez Medina viajaban se desplomó por razones que aún son investigadas por la PGR y la Dirección General de Aeronáutica Civil.

Es así como la tarde de este viernes, la familia de salvamento suspendió el servicio de ambulancias en esta capital para llevar a Pablo a su última morada como parte del luto que guardan en su memoria, que honra a Pablo y a cientos de rescatistas que como él arriesgan su vida por la ayuda al prójimo.