Ponderan cualidades filosóficas y humanísticas de Jaime Labastida

Como un poeta fiero, alegre, luminoso pero, sobre todo, lleno de humildad ante el enigma del ser humano, fue considerado anoche Jaime Labastida, cuya poesía fue calificada como un relámpago, donde la filosofía es "la señora de la casa".

Durante una sesión dedicada al también editor y presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, su colega Carlos Santibáñez llenó de elogios el Centro de Creación Literaria "Xavier Villaurrutia", para referirse a la producción poética de Labastida.

"Yo era un ladrón en busca de palabras" fue el título genérico de la reunión en la que Santibáñez se refirió a la capacidad de Labastida para hacer de la filosofía una herramienta para exponer el enigma del por qué estamos aquí.

"Yo veo que Labastida encontró el secreto a través de aquella muchacha Valentina, a la que le dice este hermoso verso 'me brotan letras unidas en un siglo el de tu nombre', y quien quiera conocer la auténtica alegría tiene que sufrir, porque la alegría verdadera no es la que nosotros conocemos, la alegría es muy fuerte pues rompe con muchas de las cosas que creemos", añadió.

Así es como dice Labastida "hablo en plurales giros porque plural o universal me siento, y luego reparto mi alegría tal vez sin alma lo cierto es que sin cuerpo, pero conmigo adentro", subrayó el vate.

Destacó que esta alegría de Jaime es terrible, él será muy recordado como hombre del poder público, del poder cultural, pero siempre será recordado en sus mejores momentos como un poeta lleno de humildad ante el enigma del ser humano.

"Y esa alegría de Jaime es feroz, por eso él, a nombre de su primer poemario 'La feroz alegría', es tan feroz que se sostiene aunque se produzca el accidente de la muerte. Nosotros podemos morir, pero la alegría donde quiera que estemos seguirá estando ahí", subrayó.

Apuntó que es incorrecto catalogar algunos poemas de Labastida únicamente como filosóficos como puede ser el poema de "La mentira", pues es un poema de amor y está mal catalogar algunos poemas de él como de amor, porque todo Labastida es un poema de amor.

Por separado, el investigador Roberto García Bonilla señaló que Jaime Labastida además de ser editor, es un poeta, ensayista, traductor, difusor de la literatura y en general de la cultura.

Labastida ha realizado el ejercicio de la función pública promoviendo particularmente la cultura y la literatura.

Labastida nació en Sinaloa en 1939 y estudió Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México.

"Su trabajo como investigador ha sido paralelo a su trabajo creativo y muestra de ello es la labor filosófica de difusión, digamos una recuperación de la filosofía universal en relación con la ciencia", apuntó García Bonilla, autor de "Un tiempo suspendido: cronología de la vida y la obra de Juan Rulfo".

Jaime Labastida es poeta y ensayista. Obtuvo los premios "Jaime Sabines" (1980) e Internacional de Poesía Ciudad de la Paz 1981, por "Las Cuatro estaciones"; el "José Joaquín Fernández de Lizardi" (1985), otorgado por el Club de Periodistas por artículos de fondo publicados en Excélsior; el Nacional de Periodismo 1992 por artículos de fondo; el "Xavier Villaurrutia" 1996 por "Animal de silencios" y "La palabra enemiga".

Entre su obra publicada se encuentra el ensayo: "Estética del peligro" (1986), "La palabra enemiga" (1996), "Humboldt: ciudadano universal" (1999), "Cuerpo, territorio, mito" (2000), "El edificio de la razón" (2007). En poesía: "El descenso" (1965), "La feroz alegría" (1965), "A la intemperie" (1970) y "Obsesiones con un tema obligado" (1975).

Además de "Las cuatro estaciones" (1981), "Plenitud del tiempo" (1986), "Toda la muerte" (grabados de Francisco Moreno Capdevila, 1989), "Dominio de la tarde" (1991), "Animal de silencios" (1996) y "Elogios de la luz y la sombra" (1999).