Papa deja Brasil y viaja a Roma tras Jornada Mundial de la Juventud

El Papa Francisco dejó hoy Río de Janeiro tras asistir a la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y cumplir una intensa agenda durante los siete días que estuvo en Brasil, informó la estatal Agencia Brasil.

El Papa llegó en un helicóptero militar al aeropuerto Galeao/Antonio Carlos Jobim de Río de Janeiro, donde abordó el avión de la aerolínea Alitalia que despegó a las 19:35 horas locales (22:35 GMT) rumbo a Roma.

"Marcho con el alma llena de recuerdos felices que se convertirán en oraciones", dijo Francisco poco antes de abordar el avión, y en el acto de despedida que encabezó el vicepresidente brasileño, Michel Temer.

Agradeció a los organizadores de la JMJ y a todos quienes respondieron en Brasil a las exigencias vinculadas a la recepción de cientos de miles de jóvenes que participaron en el encuentro mundial.

La visita del Papa Francisco a Brasil estuvo marcada por su cercanía con la gente, la cual incluso desbordó en algunas oportunidades las vallas de seguridad para acercarse al vehículo del pontífice e intentar tocarlo, recibir su bendición o entregarle un regalo.

El propio Papa ordenó al conductor del Papamóvil detenerse en algunos puntos del trayecto para dar la bendición a niños que, con la anuencia de los guardaespaldas, accedían a un costado del vehículo e incluso eran subidos en brazos.

Esa cercanía con los fieles, junto con la frase "recen por mí", pronunciada en más de una oportunidad por Francisco, marcaron su primera visita al extranjero como Papa, a lo cual se sumaron varios gestos de austeridad.

Algunos de los trayectos los realizó con la ventanilla abajo en un sencillo vehículo gris de fabricación brasileña, que no contaba con ningún blindaje, y también se le observó portando su maletín de trabajo de color negro.

Este domingo, el Papa asistió a un multitudinario cierre de la JMJ, en la playa de Copacabana, anunció que el próximo encuentro será en Polonia, en 2016, y se reunió con obispos latinoamericanos, a quienes entregó algunas directrices respecto a su labor pastoral.

También sostuvo un encuentro con miles de voluntarios que participaron en la jornada juvenil, tras lo cual dio por concluidas sus actividades en Brasil y se dirigió al aeropuerto para abordar el vuelo de Alitalia.

El religioso llegó el pasado lunes a Río de Janeiro, en la primera visita internacional desde que asumió el pontificado, para cumplir una agenda que estuvo centrada en la JMJ, la que congregó este domingo a tres millones de personas en Copacabana.

Durante su estadía se reunió con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y varias autoridades brasileñas, además de sostener audiencias con obispos y religiosos que llegaron a Brasil a participar a la jornada juvenil que comenzó el pasado martes.

El pontífice visitó el pasado miércoles la ciudad de Aparecida y el santuario mariano del mismo nombre, donde presidió una eucaristía, tras lo cual fue al Hospital San Francisco de Asís, donde se recuperan adictos a las drogas y el alcohol.

También recibió las llaves de la ciudad de Río de Janeiro y caminó por las calles de la favela Varginha, donde visitó una modesta capilla y luego una casa, tras lo cual se dirigió a una multitud congregada en una cancha de esa zona de Río de Janeiro.

Ya a partir del pasado jueves, el Papa Francisco cumplió con las actividades propias de la JMJ y bendijo a los cientos de miles de jóvenes que se congregaron en la playa de Copacabana para participar en el encuentro católico.

En el marco de la JMJ, el pontífice confesó a un grupo de participantes en la jornada, almorzó con otros, se reunió en privado con jóvenes presos en una cárcel de Río de Janeiro y asistió a una reunión especial con cinco mil peregrinos argentinos.

También se reunió con políticos, diplomáticos, representantes de la sociedad civil, empresarios, artistas y delegados de las principales comunidades religiosas de Brasil, además de darles un mensaje a los obispos latinoamericanos.