Califican como "agridulce" la gestión de Santos en materia de paz

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llegará a su tercer año de gobierno con un balance "agridulce" en materia de paz pese a sus esfuerzos por concretar un acuerdo con la guerrilla de las FARC, opinaron hoy expertos.

Los especialistas en temas de paz y resolución de conflictos armados internos, Jaime Zuluaga y Norma Enríquez, coincidieron en que la ausencia de un diálogo con el rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) debilita la gestión de Santos.

"El balance en materia de paz en los tres años de gobierno del presidente es agridulce, porque por un lado ha centrado sus esfuerzos en lograr un acuerdo con las FARC pero por el otro ha marginado al ELN del proceso", dijo Zuluaga a Notimex.

El jefe de Estado condicionó una negociación con ese grupo insurgente a la liberación de todos los secuestrados que tiene en su poder, incluido el geólogo canadiense Jernot Wobert, quien fue retenido en enero pasado en el norte del país.

Para Enríquez, es claro que mientras el ELN esté por fuera del proceso de paz será difícil alcanzar el fin del conflicto armado interno, como lo desea Santos, porque se trata de la segunda mayor guerrilla de Colombia después de las FARC.

"El esfuerzo debe ser conjunto, que abarque a todos los actores del conflicto, de lo contrario será difícil garantizar una paz estable negociando solo con las FARC", dijo a Notimex la socióloga y experta en temas de derechos humanos.

El gobierno de Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciaron diálogos en 2012 para acabar con 50 años de conflicto armado interno, con Cuba y Noruega como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes.

Tanto Zuluaga como Enríquez creen que existe una "contradicción" en las políticas gubernamentales, pues mientras se concentran esfuerzos por alcanzar la paz se da un "mal manejo" a las protestas sociales que han estallado en este país sudamericano.

"No es coherente que mientras se busca poner fin al conflicto armado interno (cuyo origen se atribuye a una desigualdad social), se dé un tratamiento errado a los brotes de inconformismo que han surgido en Colombia", dijo Zuluaga.

El académico aludió a los choques que se han presentado entre fuerzas antimotines y campesinos de la región nororiental del Catatumbo, los cuales dejan en mes y medio de protestas cuatro personas muertas y más de 100 lesionadas.

"El Estado, en vez de buscar soluciones a las demandas de los pobladores, ha descalificado la movilización social" al denunciar una supuesta infiltración de las FARC en las protestas, dijo Enríquez.

Con bloqueos a carreteras, los manifestantes buscan el cese de la erradicación de cultivos ilícitos, la ejecución de programas agrarios alternativos y la declaratoria del Catatumbo como zona de reserva campesina.

Los analistas coincidieron en que el inconformismo social que enfrenta Santos, cuyo gobierno llega el 7 de agosto próximo a su tercer año, es el resultado de la ausencia de políticas estructurales para responder a las necesidades de la gente.