Luis Buñuel se dejó marcar por México: José Antonio Valdés

Luis Buñuel se dejó marcar por México, país en el que se hizo cineasta y acogió como su casa hasta su muerte, consideró José Antonio Valdés, Jefe de Información de la Cineteca Nacional.

En entrevista por el 30 aniversario luctuoso, este 29 de julio, del cineasta aragonés Luis Buñuel, Notimex charló con el investigador, quien desde hace algunos años se ha especializado en el estudio de la obra del cineasta y ha profundizado sobre la relación entre México y el realizador español, quien, insiste, vio en el país su verdadero hogar.

Porque si bien México y Buñuel tuvieron una relación laboral estrecha, en el terreno personal, el cineasta también se impregnó del colorido y riqueza cultural que posee el país, acotó Valdés.

El que 20 de sus 32 filmes, los haya realizado en México, significa, según Valdés, la importancia de México en su vida, no por nada se nacionalizó a los pocos años de haber llegado y vivió aquí cuatro décadas, aunque muchos consideren que tuvo un cine más afín a Francia, donde también vivió.

"Buñuel se hizo cineasta en México, gran parte de su obra se logró aquí, pese a que la industria no confiaba tanto en esta visión tan personal del realizador", agregó.

"Cuando Buñuel llegó al país en 1945, sólo tenía algunos trabajos que eran mediometrajes, aquí comenzó a forjar su historia. Él supo retratar en sus películas el México de la época y tuvo una visión propia de lo que buscaba y quería plasmar, aunque también algunas veces se torna erótico, cruel y realista, lo que es parte de su sello en el que también tiene momentos de divertimento como fue uno de sus clásicos: "Ensayo de un crimen", comentó.

El español tuvo siempre un trato especial por el entorno mexicano, lo cual se puede apreciar en su visión del campo o las calles de la ciudad y sus habitantes, a quienes convirtió en sus personajes.

Pero su inicio no fue fácil, Valdés destacó que a su llegada a México, Buñuel se enfrentó a una industria fílmica que se encontraba aún en la llamada Época de Oro, y los productores apostaban por filmes más comerciales, dejando de lado la cuestión artística, sin embargo, logró meterse e imponerse, haciendo lo que quería, un cine de autor.

"La carrera del cineasta, también fue posible gracias a la confianza vertida por productores que vieron más allá, entre ellos Manuel Barbachano Ponce y Gustavo Alatriste, este último, fue quien le encomendó (hace medio siglo), la filmación de "Viridiana" (1961), película que lo llevó a ganar la Palma de Oro, en Cannes".

El también investigador agregó que el trabajo y los logros de Buñuel, le dejaron al cine mexicano muchas perspectivas, sin importar la cerrazón de la época y falta de confianza de algunos sectores por su propuesta.

Valdés aseguró que "Los olvidados" (1950), una de sus películas más recordadas, abrió en ese tiempo la posibilidad de un cine social, al que, de momento, no se le dio la importancia que tiene, aunque la industria fílmica siguió retomando el tema de la pobreza, pero de una forma chantajista en sus historias.

Buñuel siempre fue más allá, el trabajo en películas como "Nazarín" (1959), "La ilusión viaja en tranvía" (1953) y "Ensayo de un crimen" (1955) muestran sus diferentes puntos de vista, lo que llevó a considerarlas como piezas únicas en la historia del cine mexicano, debido a que detrás de ellas, había un autor que tenía una visión y obsesiones muy claras.

Aunque esta visión propia llevó al brillante cineasta a seguir a plenitud su carrera en Europa con la corriente del cine de autor, siempre regresó a su casa en la Ciudad de México, donde murió el 29 de julio de 1983, concluyó Valdés.