Protestan en Túnez en funeral de opositor asesinado

Las fuerzas de seguridad de Túnez dispararon hoy gases lacrimógenos contra las miles de personas que asistieron al funeral del asesinado líder opositor Mohamed Brahmi y exigieron la disolución del gobierno.

La acción policial, que no habría causado víctimas, tuvo lugar después de que los restos de Brahmi fueron sepultados pasado el mediodía de este sábado en el cementerio Jellaz, en la capital del país, según despachos de la agencia tunecina de noticias (TAP).

Después de realizar la oración islámica al-Dohr, el líder secular fue enterrado en un sitio próximo a donde reposan los restos de su compañero de partido Chokri Belaid, asesinado en febrero pasado con la misma arma que mató a Brahmi, según el peritaje balístico.

Desde temprana hora, helicópteros militares sobrevolaron la zona y en tierra cientos de soldados y policías se alinearon en la ruta de la procesión fúnebre, que inició a las 10:00 horas locales (09:00 GMT), cuando el ataúd salió de su casa en el barrio de Ariana.

Miles de personas, entre ellos partidarios y familiares de Brahmi, participaron en la procesión y corearon el himno nacional mientras el ataúd, envuelto con la bandera nacional, era llevado al cementerio, aunque ningún representante del gobierno estuvo presente.

Tras concluir el funeral, miles de personas se quedaron en las calles e improvisaron manifestaciones para exigir la disolución de la Asamblea Nacional y del gobierno islamista, encabezado por el Partido Ennahda.

Sin embargo, los manifestantes fueron dispersados por las fuerzas de seguridad que dispararon gases lacrimógenos, sin que hasta ahora se tengan reportes de posibles víctimas.

Brahmi, de 58 años, fue asesinado a tiros frente a su casa el pasado jueves y tanto su familia como la oposición acusan a Ennahda de estar implicado en su muerte, aunque el gobierno aseguró que el principal sospechoso es un salafista de línea dura.

La muerte de Brahmi profundizó aún más las divisiones entre islamistas y seculares que surgieron después que el expresidente Zine al-Abidine Ben Ali fue derrocado en 2011, en la primera de las revoluciones que también derrocaron a los líderes de Egipto, Libia y Yemen.