Gala de piano Yamaha-INBA ofrece "Huapango" de Moncayo

Dentro de la programación de julio /2013 de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, tuvo lugar ayer --Sala Telefónica del Centro Cultural Roberto Cantoral de la Sociedad de Autores y Compositores de México-- la ronda concertina "Gala de Piano Yamaha-INBA" con obras de George Gershwin (1898-1937), Dave Brubeck (1920-2012), Claude Bolling (1930) y José Pablo Moncayo (1912-1958).

Recepción que reunió a los pianistas Édison Quintana y Rodolfo Ritter, acompañados por Roberto Aymes (contrabajo), Salvador Merchand (batería), Enrique Nieto (timbales), Eugenio Fabela (percusiones) y Raga Ensamble de Percusiones (Edwin Tovar, Kaoru Miyasaka, Ernesto Juárez).

Recital de propuesta entre el jazz, lo clásico y lo tradicional mexicano, el cual dio inicio con la versión de Gershwin, para piano solo, de su popular "Rapsodia en blue" (1924), pieza emblemática que fusiona las concordias del jazz con las prosodias de la música de concierto.

Interpretada por el pianista originario de Uruguay (naturalizado mexicano), Édison Quintana, el auditorio fue testigo de un solista dueño de una técnica cabal: clústeres que juguetean con el leitmotiv y glosario armónico al servicio de las gradaciones del vodevil. Quintana supo explotar toda la riqueza rítmica-melódica de la composición desde esmerada expresividad.

Continuó la trasmisión con seis breves texturas en tempo de jazz rubricadas por el pianista Dave Brubeck (transcripciones para Trio de Jazz de Horace Brubeck), seleccionadas del álbum "Jazz Impressions of Japan" (1964). Entraron al proscenio Quintana, Aymes y Merchand para emprender un bloque enmarcado en sintonías neoclásicas y jazzísticas que rinden tributo a la nación asiática.

Los afines de Quintana dibujan una explayada melodía en "Imágenes de Japón", que Aymes pulsa con suspendidas pausas rítmicas y Merchand bosqueja desde discernidos tabaleos. "Rising Sun" en swing proceloso, y "Tokio Traffic" en hilvanes neoclásicos.

"The City is Crying" con espléndidos solos de piano que recuerda las disposiciones de Dave Brubeck y pulsaciones de contrabajo en plazas de Ron Carter. "Osaka Blues Fuyijama" con guiños a Horace Silver y "Koto Song" en deliberadas coloraciones de bebop. Aplausos entusiastas.

Intermedio. Algunos asistentes, estudiantes de música, se sientan frente a los pianos que Yamaha exhibe en el vestíbulo y ejecutan baladas conocidas o populares ritmos afrocubanos. Ecos desafinados y unas que otras notas precisas.

Larga fila de jóvenes para tocar el modelo CFX Yamaha Premium Piano, muy alabado por grandes concertistas: último lanzamiento al mercado de la firma Yamaha.

Tercera llamada. "Sonata para dos pianistas y trío de jazz", del francés Claude Bolling: niño prodigio, quien desde los 14 años interpreta jazz con total soltura: elogiado y recibido por Lionel Hampton, Roy Eldridge y Kenny Clarke.

Si en su célebre "Suite para flauta y trío de jazz" (inolvidable la grabación con Jean- Pierre Rampal en la flauta) la elegancia barroca se mezcla con acierto al swing moderno, en "Sonata para dos pianistas y trio jazz" las proporciones del bebop se fusionan con gamas clásicas/románticas/impresionistas en una suerte de Mozart/Boulez en cruzamientos con Duke Ellington, Dizzy Gillespie y Wynton Kelly.

Quintana y Ritter abordan con tino la estructura de la pieza en axiomáticos "bosquejos sonatinos": Allegro, Andante/Adagio y Presto. Cantabile a cuatro manos en rondo/minuet de exuberante fonética bop. El mejor momento del convite. Aymes y Merchand en proporcionado acompañamiento.

Concluye el agasajo con "Huapango", de Moncayo: versión para dos pianos y percusiones de Edison Quintana. Festividad huapanguera que entreteje el son veracruzano, siqui sirí y balajú. Quintana lidera los conformes: Ritter dibuja los armónicos. Raga Ensamble bosqueja las pautas de las cadencias. Timbales y marímbula lisonjean procelosas euritmias.

Ovación. Dos salidas. Encore: repetición de "Huapango".

En el recibidor, los estudiantes de música siguen demostrando sus habilidades en los estándares de los pianos de Yamaha. Una jovencita llama la atención por su ejecución de Rajmaninov. La noche se balancea. Esta "Gala de Piano Yamaha-INBA" ha resultado interesante. Enhorabuena: que se repita.