Extinción de los púlpitos eclesiásticos en Colima, una realidad

De los mil 66 inmuebles históricos colimenses que tiene registrados el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) apenas 40 son de carácter religioso, como parroquias, templos y capillas, incluso la Catedral Basílica Menor, donde se están extinguiendo los púlpitos.

"Se trata de inmuebles religiosos, casas habitación, mercados, palacios, estaciones, puentes, monumentos funerarios, el Teatro Hidalgo, los portales, mesones, ranchos, presas, túneles, pero la mayor parte son las casas con 823, le siguen las haciendas con 56, monumentos funerarios 57 y los templos con 40", señaló la arqueóloga Dora Angélica Correa Fuentes.

La doctora en Arquitectura, encargada de la sección de Monumentos Históricos del INAH-Colima, indicó que los templos más antiguos están en los municipios de Colima, Villa de Álvarez, Comala y Coquimatlán.

El INAH cuenta con un registro de los inmuebles religiosos más antiguos en el estado, pero no ocurre así con los elementos que forman parte de los mismos, esto es, cuanto hay en su interior.

Eso ha provocado que muchos de esos inmuebles hayan sufrido modificaciones arquitectónicas sin la asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), lo que a su vez ha llevado a la extinción de verdaderas obras artísticas, como son los púlpitos eclesiásticos.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el púlpito, del latín pulpitum, es una "plataforma pequeña y elevada con antepecho y tornavoz, que hay en algunas iglesias para predicar desde ella, cantar la epístola y el evangelio y hacer otros ejercicios religiosos".

Al consultar sobre los púlpitos, Correa Fuentes señala que existe el registro de los inmuebles históricos, pero admite que "hasta ahora no hay un inventario a detalle de todos los bienes muebles que contiene el templo, por eso no hay conocimiento pleno".

La especialista aclara que lo anterior se debe a que están en un proceso de actualización de los inmuebles y sus bienes muebles y, por eso, "es difícil ahora tener una estadística".

Incluso, dijo desconocer que en todo el estado son dos los únicos púlpitos eclesiásticos que aún subsisten: el del templo de San Francisco de Asís, en la ciudad de Villa de Álvarez y el de la Catedral en esta ciudad.

"Tenemos conocimiento del púlpito de Villa de Álvarez, está ahí, pero del otro, sería cuestión de revisar cada una de las fichas del catálogo para ver qué registro hay", expresa.

Al respecto, el ex presidente de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos (SCEH), Noé Guerra Pimentel, refiere que el uso del púlpito fue una tradición hispánica traída durante el virreinato, a fin de favorecer la acústica en los templos católicos.

"Obviamente, no había equipos de sonido, y los sacerdotes subían al púlpito para el sermón, que se ubicaba generalmente poco más allá de lo que es la nave principal o central del templo, para apoyarse con la acústica de la bóveda de la cúpula principal", señala.

Recuerda que como un ordenamiento del Concilio Vaticano Segundo, a finales de los 50 y principios de los 60 del siglo pasado, y ante la aparición también de los equipos de sonido, dejaron de utilizarse y quedaron como parte de la arquitectura propia de los templos católicos.

Guerra Pimentel confirma que no existe en Colima una estadística de los púlpitos que han desaparecido, "y en mucho se debe a que las iglesias se han manejado con una visión patrimonialista por parte del cura o del encargado en turno".

"Me permito suponer que la mayoría de las parroquias tuvo su púlpito, pero solamente me consta la existencia del de San Francisco de Asís, en Villa de Álvarez, que tendría alrededor de 100 años, y el de Catedral, que habría que ver qué tan original es", agrega.

Enseguida, lamenta que los púlpitos hayan ido desapareciendo, "sobre todo porque la Iglesia Católica no ha permitido la intrusión de ninguna entidad civil dentro de su patrimonio, hay mucho disimulo de la propia autoridad, y para preservar esa riqueza histórica, algo muy básico debe ser la aplicación de la ley, en el sentido estricto".

Afirma que de aplicarse la ley, "se acabarían esas prácticas que lesionan, no el patrimonio de un grupo religioso sino el patrimonio de todos, porque finalmente las iglesias, como los edificios públicos, se construyen con el dinero de todos nosotros y por tanto es propiedad nuestra".

Por su parte, el ex vocero de la Diócesis de Colima, Óscar Llamas Sánchez, ahora encargado de la Parroquia de San Pedro, en el municipio de Coquimatlán, expresa que los púlpitos "fueron una idea genial desde la edad media hasta un poco antes del Concilio Vaticano Segundo, cuando se quitaron".

Recuerda que se trataba de estructuras elevadas que permitían hacer extensiva la voz, "y que la gente escuchara al predicador, ya que estaban ubicados un poco a mitad de templo, pero luego vino el micrófono y fueron desplazados".

Admite también que si bien el Concilio Vaticano Segundo decidió suprimir su uso, "algunos se fueron al extremo y no vieron que eran aspectos artísticos que debieron preservar, y en ese arranque de modernidad los quitaron y fue una lástima, pues eran unas obras históricas y artísticas".

"En Colima casi todos los templos tenían púlpito, pero lamentablemente fueron retirados", detalla.

En esos términos coincide el rector de la Catedral Basílica Menor de Colima, Jesús Mendoza Preciado, quien menciona que "era necesario no retirar los púlpitos, sino preservarlos como parte de la historia, y no modificar si no hay necesidad, aunque no les demos uso".

Recuerda que son muchos los púlpitos que aún existen en todo el mundo, pero lamenta que en el caso de Colima han ido desapareciendo.

"Sí, han ido desapareciendo, y eso depende lamentablemente del sacerdote, como aquí en Catedral, que quitaron también unas pinturas que estaban en la bóveda de la cúpula, en las pechinas, que las hizo un gran pintor italiano y no se sabe quién las quitó, ya lo he investigado", detalla.

Añade que lo mismo había pasado con el púlpito: "Lo quitaron y lo echaron a un cuarto con sacos de cemento, de yeso, pero lo mandamos limpiar con los carpinteros, se volvió a instalar en el 2009, y no le damos uso, pero está como un testimonio de que hubo en un tiempo y se usó el púlpito para que llegara la voz de los sacerdotes".

En tanto, el sacerdote encargado de la Comisión de Liturgia, Música y Arte de la Diócesis de Colima, Eduardo Vázquez Tiscareño, tras lamentar la desaparición paulatina de los púlpitos, afirma que es necesario preservar los que aún subsisten.

"Tenemos el de la Catedral y el de San Francisco de Asís, totalmente conservados como obras de arte, y estamos trabajando en un inventario completo de los bienes muebles que se encuentran al interior de los templos que son considerados monumentos históricos", expone.

En ese contexto, Jesús Iván Rivera Arteaga, vicario de la Parroquia de San Francisco de Asís, en la cabecera municipal de Villa de Álvarez, lamenta la desaparición física de los púlpitos, pues considera que debieron haberse conservado, como el de este templo.

"En Colima son contados, los de Catedral y Villa de Álvarez son los únicos que quedan, y se me hace una imprudencia de aquellos templos que los quitaron, que los desecharon, porque eran una figura histórica y artística, y en su esencia, ningún problema si los hubieran dejado en su lugar", asegura.

En ese contexto, señala que el de San Francisco de Asís es el único original tallado en maderas finas, mientras que el de la Catedral Basílica Menor corresponde a una arquitectura más moderna.

Mientras que el primero ha sido conservado desde sus orígenes, el segundo, reinstalado en el 2009, muestra un estilo arquitectónico que ha generado una verdadera controversia entre los entrevistados, como se verá en la segunda parte.

(Continúa).