Votará UE reglas para frenar impacto de biocombustibles en alimentos

El Parlamento Europeo se prepara para votar un nuevo conjunto de reglas sobre el uso de biocumbustibles en la Unión Europea (UE), cuyo objetivo es reducir el impacto que la producción de esos carburantes puede tener sobre el medio ambiente y la oferta de alimentos.

Las nuevas normas fueron propuestas por la Comisión Europea en respuesta a las innumerables críticas que su política de incentivo a los biocombustibles viene recibiendo de expertos y de organizaciones ecologistas.

De acuerdo con el Centro Común de Investigación de la UE, al obligar que los carburantes renovables respondan por al menos 10 por ciento del total del combustible empleado en el transporte europeo de aquí a 2020, la mancomunidad presionaría por un alza de 36 por ciento en los precios de los aceites vegetales.

Los precios del maíz, por su parte, podrían aumentar 22 por ciento, mientras que los del trigo se incrementarían 13 por ciento y los de las oleaginosas 20 por ciento.

Para evitar que esas proyecciones se concreticen, el proyecto que votará la Eurocámara contempla limitar a 5.5 por ciento del total de renovables la participación de biocombustibles fabricados a partir de cultivos que compiten con la producción alimentaria -caña de azucar, maíz, soja.

Bruselas había propuesto un tope de 5 por ciento, pero la cifra fue revisada al alza por la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo.

Los biocombustibles llamados de segunda generación -producidos a partir de biomasa o deshechos- deben tener al menos 2 por ciento de participación en el total de renovables, sin que ello perjudique a otras industrias europeas, como la del reciclado de basura o de matérias primas.

También se deberá velar por que la demanda por biomasa no afecte a los bosques o a la biodiversidad, según el nuevo conjunto de reglas.

Los 2.5 por ciento restantes en el total de renovables deberán ser alcanzados con el uso de vehículos alimentados con electricidad de fuente sostenible.

El paquete legislativo será votado por la Eurocámara en la sesión plenaria del 10 de septiembre y, de ser aprobado, deberá ser sometido a la ratificación de los gobiernos de los Veintiocho para hacerse efectivo.

Para la organización ambientalista Oxfam, los cambios no son suficientes y "posibilitan que una política cara y fallida continúe fomentando el hambre y el acaparamiento de tierras en los países pobres".

"En un mundo en el que casi 900 millones de personas se acuestan cada noche con hambre resulta necesario dejar de apoyar los biocombustibles", sostiene Marc Olivier Herman, experto en biocombustibles en Oxfam.