Destacan relación entre tenochcas y culhuas en exposición

El paisaje del Valle de México antes de la llegada de los mexicas, la peregrinación del pueblo tenochca hasta establecer su ciudad en 1325 y la alianza entre dicha civilización y los culhuas, son los ejes temáticos de la exposición "Linaje y poder: relaciones culhua-mexicas".

La muestra se presenta en el Centro Comunitario Ex Convento de Culhuacán hasta el 18 de agosto y se conforma de más de 15 piezas de origen culhua y 12 ilustraciones, en éstas se destaca cómo los tenochcas se vincularon con los culhuas para obtener de ellos su doble linaje, al ser descendientes de los toltecas y teotihuacanos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el público podrá apreciar piezas de cerámica, obsidiana y piedra de una antigüedad de más de mil años, que fueron recuperadas del ex convento, además de objetos hechos de obsidiana negra y barro procedentes del Taller de Reproducciones del instituto.

También, a través de más de 12 ilustraciones que ejemplifican la vegetación del lugar, se conocerá cómo fue la peregrinación mexica y el contacto con los habitantes ya asentados en el Valle de México.

Las curadoras de la exhibición, Libertad Escalante y Adriana Estrada, explicaron que en el primer apartado temático titulado "El escenario" se da a conocer la flora y fauna que había en la Cuenca de México, igualmente se exhiben vasijas zoomorfas en forma de pez, pato y tlacuache, hechas de barro negro y blanco.

En la segunda parte de la exposición, "El pueblo elegido en la tierra prometida", se relata el aspecto mítico de la peregrinación mexica, guiados por su dios Huitzilopochtli hasta llegar al sitio donde construirían su ciudad y los elementos históricos que narran los diferentes encuentros entre los tenochcas y los reinos prehispánicos ya establecidos en el Valle de México a su llegada.

Detallaron que cuando los peregrinos mexicas fueron recibidos, los culhuas les entregaron a una de sus doncellas; los tenochcas la honraron desollándola para sus dioses, acción que no fue bien vista por quienes se la entregaron, por lo que fueron expulsados.

Según Estrada, luego del incidente, aproximadamente dos siglos más tarde, se establecería una alianza entre ambas culturas.

La tercera sala se llama "Una alianza estratégica", en esta se hace referencia justamente a la relación que establecieron ambas civilizaciones prehispánicas, después de que los Tenochcas construyeron la ciudad de Tenochtitlan, se apoderaron del Valle de México y se convirtieron en gobernantes supremos.

"Los culhuas al ser conquistados por los mexicas se volvieron un pueblo tributario de alimentos del lago, como peces y patos, además de cestería y textiles", mencionó Escalante.

La alianza benefició a ambas culturas; por un lado, a los culhuas les convenía la paz y eventual protección del poderío militar mexica; además se apoyaron en ellos para conquistar al pueblo enemigo de los xochimilcas.

Por su parte, los mexicas se relacionaron y adoptaron como primer gobernante de Tenochtitlan a Acamapichtli, un culhua de descendencia tolteca-teotihuacana, cuyo linaje daría grandeza a los sucesores tenochcas y legitimaría su poderío.