Concha Méndez, figura vital de la poesía vanguardista española

Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final... el lavarse tan tranquilos las manos, es una de las frases del popular poema "Lluvias enlazadas", de Concha Méndez, quien nació el 27 de julio de 1898.

Considerada una las figuras más atractivas del panorama vanguardista español de los años 20, la poeta española explora la alegría, el vitalismo y el deseo de aventura, asumiendo las innovaciones de su época sin despegarse de la herencia clásica y popular.

De acuerdo con el Centro Cultural español "La Residencia de Estudiantes", lo más admirable de la obra de Concha Méndez es su afán estético para convertir en materia poética una realidad que experimentó intensamente.

La poeta se instruyó en un colegio francés, cuya influencia se observó en sus primeros versos, los cuales comenzó a escribir durante su adolescencia.

A sus 19 años, durante unas vacaciones a San Sebastián, conoció a Luis Buñuel, con quien mantuvo por cinco años una relación sentimental, reseña el portal electrónico de la Universidad Complutense de Madrid.

Fruto de esa relación es la amistad que sostuvo con Federico García Lorca (1898-1936) y Rafael Alberti (1902-1999), quienes la introdujeron al grupo de escritores que conformaron la Generación del 27.

En 1926 publicó su obra "Inquietudes", a la que le siguieron: "Surtidor" y "Canciones de mar y tierra", obras en las que incorporó todo aquello que en los años 20 representaba la modernidad: el deporte, el cine, los automóviles, cita la página web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Otros de los temas recurrentes de su obra son: el exotismo nórdico, la aviación, el ámbito urbano, el jazz, el cine y los motivos marinos.

En 1931 publicó dos obras teatrales: "El ángel cartero" y "El personaje presentido", la primera de corte infantil y la otra vanguardista.

Tras realizar una serie de viajes por Europa y Sudamérica, conoció a Manuel Altolaguirre, con quien contrajo matrimonio en 1932.

Ambos fundaron la editorial La Verónica, que publicó la revista "Héroe", en la que colaboraron importantes intelectuales de esa época, entre ellos Miguel de Unamuno (1864-1936) y Juan Ramón Jiménez (1881-1958).

Luego de su ruptura matrimonial, publicó "Poemas. Sombras y sueños", la colección "Villancicos" y "El solitario" (tercera parte de su trilogía teatral), con el patrocinio de la revista "Rueca".

Al inicio de la Guerra Civil española, Concha Méndez tuvo que exiliarse en Paris, La Habana y México, fue en este último país donde estableció su residencia.

Ya con una sólida trayectoria y fama mundial se instaló junto con su hija y yerno en una casa de Coyoacán, en el Distrito Federal.

Realizó la grabación de su recital de poesía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y escribió sus memorias ayudada por su nieta Paloma Ulacia.

El 28 de diciembre de 1986, a los 88 años, murió en su casa de Coyoacán, y años después se publicó su libro "Concha Méndez. Memorias habladas, memorias armadas".