Destaca Tovar y de Teresa estilo de Manuel González Serrano

Al inaugurar anoche la exposición "La naturaleza herida: Manuel González Serrano (1917-1960)", Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), destacó el estilo propio del artista, cuya obra refleja su interés por el surrealismo, la Escuela Mexicana de Pintura y la pintura metafísica.

En el Museo Mural Diego Rivera, recinto que albergará la muestra hasta el próximo 27 de octubre, el funcionario cultural señaló que González Serrano fue un estudioso de la pintura europea y de los movimientos atemporales.

El poeta y ensayista Luis Cardoza y Aragón decía que Manuel González Serrano era un surrealista atemporal y que en su obra se observan rasgos de los surrealistas de la época del primer renacimiento, expresó Tovar y de Teresa, ante la presencia de María Cristina García Cepeda, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Por otro lado, refirió que dentro del programa de trabajo del Museo Mural Diego Rivera está el poder rescatar, difundir y asimilar el mundo maravilloso que corre en torno a los contemporáneos de Diego Rivera (1886-1957).

"Aquí está uno de uno de los ejemplos mayores. Sin duda alguna, uno de ellos fue precisamente Manuel González Serrano, quien nació 31 años después que Rivera, pero que se inserta en la vitalidad del México que surge de la Revolución Mexicana", comentó.

González Serrano, dijo, es un artista que "tenemos que conocer y difundir, porque en él hay toda una vertiente de conocimiento y talento mexicano".

A partir de la extrema sensibilidad del artista y la vida orgánica inherente en su producción, la muestra parte del concepto de naturaleza herida y se estructura a partir de tres asuntos presentes de manera preponderante en Manuel González Serrano: flores, frutos y árboles.

Bajo la curaduría de María Helena González de Noval, "La naturaleza herida: Manuel González Serrano (1917-1960)" inicia con "Frutos redentores", núcleo temático en el que se observa el tratamiento plástico de estos elementos a partir de la denominada estética del dolor.

Dicho término es acuñado al estudioso y coleccionista Ricardo Pérez Escamilla y evoca el sentimiento de infortunio que definió la vida del artista.

En el segundo núcleo, "Flores", se expone el simbolismo que adquieren estos elementos en la obra del artista para referirse a la vida y la muerte, así como para evocar las relaciones personales.

Mientras que en "Paisajes humanos" se presenta un motivo de reflexión constante y variado: el árbol. Para el artista, este elemento ofrece vínculos con el cuerpo humano, proyectando en ellos el movimiento y el dolor.

La exposición incluye obras como "Mazorca", "La gavilla de maíz", "La ventana", "Bodegón nocturno de limas", "Los guajes", "Bodegón con frutas", "La chirimoya", "Cannabis índica", "Planta endemoniada", "El árbol en la plaza" y "Jarrón con rosas", entre otras.

Es de mencionar que en el acto estuvieron, además, Guadalupe Rivera Marín, presidenta de la Fundación Diego Rivera, el artista plástico Manuel Felguérez y Luis Rius, director del espacio museístico.